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Autor: [email protected]

DRONES, ALIADOS DE LA AGRICULTURA DE PRECISIÓN

DRONES, ALIADOS DE LA AGRICULTURA DE PRECISIÓN

Jorge Alfredo López| asistente posdoctoral del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, Universidad de los Andes| Máster en Ingeniería Eléctrica y Electrónica , Universidad de los Andes| candidato a Doctor en Ingeniería en la Universidad de los Andes| [email protected]|

 

Noviembre de 2022
Un sistema de control para terrenos con potencial agrícola en Colombia, la posibilidad de observar y analizar, a partir de información que entregan instrumentos como drones y sensores, que permitan transmitir un concepto al agricultor o productor, para que éste a su vez pueda adaptar las mejores técnicas en la tierra, podría verse como una solución para aprovechar los campos que todavía se pueden cultivar en el país.
 

La frontera agrícola de Colombia, es decir, todo el terreno que está habilitado para desarrollar actividades del sector suma aproximadamente 40 millones de hectáreas. Sin embargo, actualmente, solo tiene siete millones sembradas. Esto quiere decir que el país es una potencia para la producción de alimentos, pero no es un país productor.  

Una paradoja teniendo en cuenta que, de acuerdo con el Ministerio de Agricultura, este es un territorio con una excelente ubicación geoespacial, en la zona intertropical, que tiene, además, una gran disponibilidad de agua por la existencia de ríos y mares que lo atraviesan, con más de 18 millones de hectáreas para riego, y que pese a no contar con una suficiente estructura vial permite sacar productos e introducir insumos. 

Frente a otros países, por lo menos de la región, el potencial de desarrollo de actividades agrícolas de Colombia es más alto porque puede afrontar el cambio climático con menos impacto en el largo plazo y porque todavía hay tierra para cultivar. 

Encontrar soluciones para aprovechar ese potencial agrícola del país es, precisamente, la línea de investigación de Jorge Alfredo López, asistente posdoctoral del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la Universidad de los Andes. El investigador dedica su experticia a buscar herramientas que permitan mejorar las estrategias de riego y que contribuyan a la modernización de los sistemas agrícolas.  

Un proceso de documentación como punto de partida para conocer cómo funciona el campo colombiano, la historia que lo precede, sus fortalezas y debilidades, le permitió a López concluir algunas de las principales problemáticas del sector que no han permitido que este sea país productor.  

“Desafortunadamente muchos productos son importados y al hacer un cálculo rápido, es fácil deducir que es mucho más lo que se importa, que lo que se exporta”, señaló López.  

En este sentido, su proyecto de tesis doctoral se centra en el modelamiento de terrenos para aplicaciones de agricultura en el contexto colombiano. Es decir, en la construcción de un esquema que pueda interpretar la heterogeneidad del territorio, que es mucha, teniendo en cuenta la topografía y las características del suelo para poder entender cómo se mueve el agua en los diferentes escenarios del país, generalmente en áreas montañosas en donde se desarrollan las actividades agrícolas. Por esta razón, López se concentró en el terreno de ladera de montaña y el terreno quebrado. 

La primera parte de su trabajo consistió en la recopilación de información para obtener un estado actual del desarrollo agrícola nacional. Combinando diferentes fuentes armó un panorama que permite diferenciar lo que se siembra sobre el terreno, es decir las plantas o el tipo de cultivo y de suelos que hay de la superficie hacia abajo. “En Colombia, en términos generales, se da casi todo, pero depende mucho de la altitud y de la cantidad de agua disponible que se tenga para el cultivo”, añadió.  

Con la revisión del mapa del territorio nacional “pensé que era importante darle una interpretación a eso, ver qué tanta agua se necesita. Al final de todo este proceso, la idea es poder emitir un concepto sobre qué zonas sí son viables y tienen el potencial de ser sostenibles en el tiempo, para desarrollar actividades agrícolas de producción de alimentos”, comentó el investigador.  

Luego de la documentación, empezó a plantear un modelo del suelo teniendo en cuenta las dinámicas de las plantas. Utilizando modelos fundamentados en técnicas clásicas, llegó a uno basado en agentes. Segmentó la superficie del suelo en parches y a cada parte le asignó un comportamiento, después observó cómo ese parche se relacionaba alrededor con sus vecinos.   

A partir de esa combinación, de esos agentes y de las plantas que crecen, se planteó todo el modelamiento para entender cómo se comporta el agua dentro de ese parche. “Por ejemplo, para sembrar trigo, que es el caso de la tesis, este cultivo se puede sembrar dos veces por año, el modelo facilita estudiar y saber cuánta agua se necesita y en qué momento para obtener la máxima producción, teniendo en cuenta que se tienen unas condiciones limitadas de agua”, explicó López.    

 Drones y sensores, herramientas claves 

Considerando el tamaño del terreno y las dificultades para el desplazamiento, lo que implica que no se pueden tener sensores en todas las partes del campo, contempló trabajar con drones para capturar otro tipo de información que no proporcionan los sensores clavados en el suelo, sin los cuales tampoco se podría llevar a cabo todo el proceso, ya que al ser la herramienta que está en contacto directo con la tierra, captura los datos del subsuelo como la humedad, los nutrientes y la temperatura.  

Y es, en la opinión de López, el logro más grande que pudiera conseguirse, transmitirle a una persona que tenga su tierra en el campo, lo que necesita para censar su terreno con las condiciones de topografía que tenga. “Es como entregarle una respuesta clara: son mínimo 11 sensores que debe situarlos en estas ubicaciones geográficas particulares, así garantizará el mínimo de información que necesita para operar y desarrollar un sistema de irrigación eficiente”.   

Por su parte, los drones, vehículos aéreos no tripulados, le entregan datos a través de imágenes que son procesadas y de las cuales extrae información como las variables del suelo, pero, de la superficie y de las plantas, que son el mejor indicador de lo que pasa debajo del suelo. De manera indirecta, una planta puede informar si hay buena irrigación, humedad o temperatura para que crezca el cultivo. 

Desafortunadamente, la pandemia canceló todo el proceso de experimentación de campo. Fue inviable el desplazamiento hacia los territorios en donde se tendrían que tomar los datos. Entonces, nuestro investigador, realizó una simulación. Un programa con el modelo del dron fue alimentado con la trayectoria de lo que se quería que  recorriera. En esta parte se apoyó en el trabajo de su colega, Óscar Archila, quien desarrolló, con base en drones comerciales, aplicaciones para la agricultura y la posibilidad de aclarar si se podía llegar o no, a ciertos puntos en el terreno dentro de un solo recorrido y capturar información.  

López, también realizó un ejercicio de análisis de datos mediante imágenes satelitales, ya que estas pueden obtener información que está a 20 kilómetros de altitud respecto al punto, una información valiosa que se exploró y quedó consignada en la revisión del estado del arte; sin embargo, sabiendo que los satélites están más enfocados en otras actividades y aunque la información que se encuentra sirve para contrastar con lo que los drones indican, para el caso particular, no representó mucho más.  

Con todo este panorama, cuando se sabe en dónde ubicar los sensores, porque el trabajo requiere estar tomando información continuamente, se llega al sistema de control. Es decir, el conjunto de elementos que permite influir sobre el problema planteado. En un sistema de control se tienen tres elementos fundamentales: el que se encarga de entregar la información, el que captura esa información y toma una decisión y el que actúa.  

En términos del proceso de agricultura, el sensor es el que entrega la información, dice que pasa en el suelo, luego hay un algoritmo de control que reacciona a ello y expresa que hay que hacer (por ejemplo, cuándo y dónde aplicar determinada cantidad de agua) y, finalmente el elemento que actúa, para el caso, un aspersor que distribuye el agua. 

En la actualidad, el proceso ya cumplió con las dos primeras partes, falta la tercera, en la que se propone cuál sería la estrategia de la aplicación del agua, cómo realizar esa irrigación, o lo que se conoce como agricultura de precisión, llevar al punto final esa última etapa en la cual el agua se riega en donde se necesita de manera eficiente.  

“El doctorado me hizo cambiar el enfoque de las cosas, no ver desde el punto de la solución que se tiene, sino entender el problema desde las necesidades y limitaciones del contexto y mirar si la robótica es o no la mejor solución, eso me hizo mirar hacia la agricultura, comprender que el problema hay que entenderlo desde otra perspectiva”, puntualizó López.

Hacer más atractiva la actividad agrícola, incluso para personas que no tengan mucha experiencia y acercar la tecnología al campo, se convirtió en una motivación.

 

Analitica de datos cyberseguridad_general

USO DE DATOS EN LA TOMA DE DECISIONES AÉREAS, ESPACIALES Y CIBERESPACIALES

Mayor Alexandra Zabala | Ingeniera Informática, EMAVI | Magíster en Seguridad de la Información, Universidad de los Andes | Candidata al título de Doctora en Gestión de la Innovación Tecnológica, Universidad de los Andes | Oficial del Comando de Operaciones Aéreas y Espaciales de la Fuerza Área de Colombia, FAC |  Yezid Donoso | Ingeniero de Sistemas y Computación, Universidad del Norte, Colombia | Magíster en Ingeniería de Sistemas y Computación, Universidad de los Andes, Colombia | D.E.A. in Information technology y Ph.D. in Information Technology, Universidad de Girona, España | Profesor Titular, Departamento de Ingeniería de Sistemas y Computación, Universidad de los Andes | [email protected] |  Mario Linares | Ingeniero de Sistemas y Computación | Magíster en Ingeniería de Sistemas y Computación, Universidad Nacional, Colombia | Ph.D. Ciencias de la Computación, College of William and Mary, USA | Profesor Asistente, Departamento de Ingeniería de Sistemas y Computación, Universidad de los Andes | [email protected]

Noviembre de 2022
En la actualidad, a nivel mundial se requiere un tratamiento especial para manejar situaciones relacionadas con la seguridad y la defensa de los intereses de los estados. La adecuada toma de decisiones para responder a los nuevos riesgos, amenazas y vulnerabilidades siempre cambiantes y en tiempo real, es una preocupación por parte de las instituciones militares de los países en general. La rapidez y complejidad con que evolucionan las diferentes formas de intimidación, advertencia u ofensiva que pueden poner en riesgo la integridad de los estados, demandan unas Fuerzas Militares capaces de afrontar adecuadamente estos retos.
 

Con el propósito de articular iniciativas para la creación, planeación y diseño de soluciones tecnológicas al servicio del poder aéreo, espacial y ciberespacial de la nación, la Fuerza Aérea Colombiana, FAC, y la Universidad de Los Andes, han trabajado mancomunadamente desde hace tiempo con el propósito de identificar los retos que representa la tecnología y los desafíos que genera desarrollar, adoptar y evolucionar este tipo de sistemas para que puedan mantenerse vigentes en el tiempo e impacten los objetivos institucionales.  

La Mayor Alexandra Zabala, quien trabaja en el Comando de Operaciones Aéreas y Espaciales de la FAC, terminó en el 2016 su maestría en Seguridad de la Información en la Universidad de Los Andes; hoy es estudiante del doctorado en Gestión de la Innovación Tecnológica, de la misma universidad, un recorrido académico que le ha permitido trabajar para el desarrollo de capacidades en ciberseguridad y ciberdefensa en el país, particularmente para la protección de la infraestructura crítica cibernética desde el ámbito aéreo, espacial y ciberespacial. 

Su proyecto doctoral investiga la gestión de la innovación y la analítica de datos para el soporte de toma de decisiones antes del uso de medios militares, específicamente en el empleo del poder aéreo en Colombia, el cual representa la capacidad que tiene el país para utilizar sus medios aeronáuticos en protección de la seguridad y la defensa nacional.  

“En mi experiencia como Oficial de la Fuerza Aérea, he evidenciado que el desarrollo de capacidades militares cada vez demanda más del uso de tecnologías emergentes, lo cual permite complementar la experticia de las personas con el fin de ser más eficientes y optimizar los recursos disponibles. Las personas en los entornos militares rotan por diferentes cargos lo que permite que conozcan diferentes roles y funciones; el uso de diferentes tecnologías es una oportunidad para mantener vigente y transferir entre las personas la base de conocimiento creado desde muchos años atrás, esto ha sido parte de mi motivación, en esta investigación”, señala Zabala. 

Para Yezid Donoso,  profesor titular del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Computación de la Universidad de los Andes y codirector del proyecto de Zabala, quien ha asesorado en el tema de ciberseguridad y ciberdefensa a la FAC, desde hace tiempo, “estar involucrado significa entender cómo funciona de alguna forma el sector defensa desde otro punto de vista. No se trata simplemente de resolver un problema, es una interacción en la cual la academia trabaja muy bien de la mano con la Fuerza Aérea Colombiana, para mejorar las capacidades de las Instituciones Militares”.  Esa combinación de la experticia de la FAC en el trabajo que hace, con la académica por parte de Los Andes, logra proponer, en el marco de esta investigación, una solución de desarrollo tecnológico de la información.  

Los problemas que se pueden encontrar en una institución como la FAC, teniendo en cuenta las necesidades particulares, la infraestructura que tienen y la cantidad de datos o de información que manejan, representan un desafío con potencial que es difícil de encontrar en otras organizaciones. “Uno se reta como profesor y piensa, lo valioso que es para el país poder apoyar a estudiantes como Alexandra para solucionar ese tipo de problemas. En Estados Unidos vi como las universidades aprovechan problemáticas de instituciones militares como la Fuerza Aérea, la Armada o el Ejército y trabajan para solucionarlas”, señaló Mario Linares, profesor asistente del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Computación de la Universidad de los Andes y codirector de la tesis de Zabala.  

El trabajo se centra especialmente en generar valor a la base de conocimiento que ha desarrollado la Fuerza Aérea Colombiana para anticipar fenómenos de interés de diferentes tipos como la extracción ilícita de minerales, tráfico de personas, armas o recursos estratégicos de la nación para prevenir el uso ilícito en la infraestructura aeronáutica del país, utilizando los reportes textuales que se han generado durante los últimos 20 años. 

Evolución en el análisis de información 

Lo que busca es responder a dos variables importantes para la FAC. La primera, la eficiencia en términos de tiempo. A través del componente de automatización y las técnicas de analítica de datos, en particular de análisis de texto, se logra contestar a ese concepto de eficacia. Al involucrar estas técnicas o tecnologías centradas en datos, se reduce el tiempo que le puede tomar a un analista llegar a una conclusión o, generar cierta información adicional que no era evidente o que no se encontraba en la base de conocimiento. La segunda, es incrementar el número de datos o la información de valor que se genera en el proceso automatizado.  

De forma sencilla, lo que Zabala intenta con este desarrollo, es contribuir a la experticia de los analistas para disponer de la mayor información posible que permita conocer los sucesos que se han presentado y tener una mayor cantidad de datos de interés de manera automatizada, la información que se obtenga se utilizará como un elemento orientador para determinar si es necesario pasar una fase de planeamiento operacional para el empleo del poder aéreo. 

Dentro del marco de estas tecnologías centradas en datos y las técnicas de analítica existe una parte que está asociada en particular con el análisis de texto. De un documento cuando se lee o se revisa, automáticamente se extrae información, pero existen técnicas que ayudan a automatizar ese proceso. Esta técnica se conoce como procesamiento de lenguaje natural y se pretende utilizar en los reportes textuales disponibles de manera automatizada.  

La otra técnica es la fusión de datos. Hay datos abiertos que se encuentran disponibles en internet en diferentes portales, que son de dominio público; también hay datos que tiene la FAC, y forman la base de conocimiento de la institución. Para su aprovechamiento se utilizan diferentes técnicas que fusionan los datos que se encuentran de forma pública y los datos que se encuentran de forma privada. 

El proceso de investigación se diseñó para tres fases. La primera principalmente consistió en entender la problemática tanto a nivel interno como externo, así como la necesidad particular que puede generar una innovación de este tipo. En segunda instancia, dentro del análisis externo, a través de una revisión sistemática de literatura, se identificaron referentes internacionales que han abordado este problema y qué tipo de técnicas o herramientas de analítica, se han usado para apoyar la toma de decisiones antes de utilizar medios militares.  

La tercera fase pretende generar un prototipo funcional a partir de dos fases de desarrollo, una en la que se defina la tecnología que aplique a un contexto nacional y la segunda en donde haya un desarrollo particular de una aplicación web, que permita hacer una fusión de datos y la integración de una tecnología centrada en datos para capitalizar esta base de conocimientos. En paralelo, también se desarrollará una estrategia de sostenibilidad que facilite adoptar este prototipo como un artefacto de innovación para la FAC. 

El sistema será validado, empezando con una muestra reducida, con los analistas más expertos y de forma gradual con más personas que permitan medir la usabilidad y eficiencia de la solución de innovación. Con el primer prototipo se realizarán algunas pruebas de seguridad con equipos internos de la FAC. Actualmente se ejecuta la segunda fase que se prevé termine en el 2024. 

Durante el proceso de revisión de documentos y publicaciones, Zabala no encontró referencias en Latinoamérica, de reportes en español de instituciones militares que hayan sido estudiadas mediante la aplicación de técnicas de analítica que permitan un escenario punto de partida para otro tipo de problemas. De ahí la relevancia de la investigación, que bien podría abrir un escenario en el que la iniciativa pudiera aplicarse en otros países de la región.  

“El caso que tiene la Fuerza Aérea Colombiana es uno en el que debemos proponer una solución óptima, es decir, de disminuir tiempos, mejorar eficacia, etc. En el contexto colombiano, con producto colombiano, con solución colombiana, desarrollamos un proyecto que precisamente aborda esa necesidad de país”, destacó Donoso. 

Por esa razón, los profesores coinciden en que un doctorado de este estilo lo que busca es justamente resolver problemas enfocados en el contexto nacional y que por lo tanto tenga un nivel de prioridad importante. El desarrollo del prototipo quiere consolidar un sistema referencia para Colombia, no solo para la FAC, sino que pueda extrapolarse a otras fuerzas que tengan problemas o características similares o, a países con condiciones parecidas. 

“El impacto de proyectos de este estilo es que la gente también se dé cuenta de cuáles son esas otras capacidades para las cuales las fuerzas están; y cómo las tecnologías que nosotros manejamos, y el conocimiento que tenemos se puede poner al servicio de algo que va más allá de eso, con capacidades muy importantes para el país como lo es la defensa del medio ambiente”, puntualizó Linares.

 

 

Daniel Posada, ingeniero uniandino

DANIEL POSADA
INGENIO UNIANDINO PROTAGONISTA DE LA MISIÓN QUE LLEGARÁ NUEVAMENTE A LA LUNA

Noviembre de 2022
Quizá su visita al Observatorio del Monte Palomar en Estados Unidos, cuando era niño, fue el inicio de toda esta historia. La maravilla que le produjo este descubrimiento astronómico marcó, sin lugar a duda, el camino que ha seguido Daniel Posada para que hoy haga parte del equipo que llegará nuevamente a la Luna y se haya convertido en el colombiano líder del grupo de investigación que tomará la primera selfi lunar. 

Daniel es ingeniero mecánico de la Universidad de los Andes y aunque siempre quiso hacer su pregrado en el área aeroespacial, la falta en el país en el 2013 de un programa diseñado exclusivamente para este tema, lo hizo inclinarse por el pénsum de Mecánica en Los Andes gracias a que este, como él mismo lo señala, le ofrecía las mejores bases y le permitía adaptar todo este conocimiento a diversos campos, entre estos el aeroespacial.  

Y así fue, durante toda su carrera, Daniel se las ingenió para aplicar todo lo que aprendía en el desarrollo de proyectos relacionados con el tema aeroespacial. Recuerda con mucho entusiasmo las clases de materiales y usos que, aunque eran “difíciles”, le permitieron pensar e investigar sobre los elementos y materiales compuestos que se requieren para salir de la atmósfera y sobrevivir por fuera del planeta.  

Pero, tal vez, la clase más importante fue la de sistemas de control que lo hizo pensar cómo funcionan ciertos equipos de manera autónoma, por ejemplo, todos los aparatos que son lanzados al espacio y que deben permanecer allí muchos años, o viajan a otros planetas sin ninguna supervisión física. Este tema lo cautivó de tal manera que se convirtió en parte conceptual de su tesis de pregrado, que lleva el nombre de “Diseño y control de un prototipo de un cubo con ruedas de reacción en 2D”, y que contó con el apoyo del profesor Juan Sebastián Núñez.  

De hecho, fue su profesor de sistemas de control, Nicanor Quijano, quien lo contactó con la profesora Claudia Moreno quien trabajaba en la universidad Embry-Riddle Aeronautical University ubicada en la Florida, Estados Unidos, donde posteriormente Daniel hizo su maestría y de la que está a punto de obtener su grado como Doctor en Ingeniería Aeroespacial.

Pero llegar allí no fue una tarea fácil. Cuando Daniel terminó su pregrado estuvo casi dos años intentando iniciar su maestría, porque buscaba hacerla en el exterior. Aplicó a una beca en Italia, país que tiene programas aeroespaciales muy reconocidos, sin embargo, por errores de logística al presentar la documentación, no logró mandar todos los papeles a tiempo.

Mientras tanto hacía muchas cosas, incluso trabajar como asesor de un call center bilingüe para ahorrar dinero y seguir practicando el inglés en Bogotá, ya que la situación laboral en Colombia para la ingeniería era compleja en ese momento.

Daniel nació en Bogotá, pero desde muy niño se trasladó a la capital antioqueña y realizó sus estudios en el Colegio San Ignacio de Loyola. Fue en esta institución donde recibió apoyo por parte de varios profesores para aplicar a Los Andes en la capital del país.  

En estos ires y venires, Daniel decidió viajar a Estados Unidos y reunirse con la profesora Moreno y con el director del Departamento de Ingeniería de la Embry-Riddle para aplicar a una beca. De eso ya han pasado casi cinco años, tiempo en el que Daniel ha trabajado en importantes proyectos para el sector aeroespacial.  

Empezó a trabajar con la profesora Moreno con prototipos de drones y aviones no tripulados y posteriormente logró que otros docentes se interesaran por la investigación que había desarrollado como parte de su tesis de grado en Los Andes. Pero sus desafíos no terminaron con la búsqueda de la maestría, ya que la profesora se retiró de la universidad para dedicarse a su familia y a la industria, y Daniel tuvo el reto de buscar un nuevo asesor.  

Por suerte, uno de los docentes previamente interesados tenía un espacio disponible y lo acogió, lo que posteriormente le permitió hacer parte del equipo de investigadores que trabaja para Intuitive Machines, la empresa privada con sede en Houston, Texas, Estados Unidos, que diseñó el módulo de aterrizaje lunar Nova-C para su primera misión IM1.  

Intuitive Machines fue seleccionada por la NASA en 2019 como parte del programa Artemis para llevar diversos experimentos científicos a la Luna y que se espera llegue a la superficie lunar a principios de 2023.  

“Esta es la primera misión privada que va a regresar a la Luna después de la última misión del programa espacial Apolo de la NASA, el Apolo 17 en 1972. Otro hito en la historia aeroespacial. Mi trabajo allí ha estado enfocado en la investigación para el desarrollo de sistemas de control, navegación, y la automatización para garantizar un aterrizaje y una movilidad segura, a través de un algoritmo que tomando fotos de la superficie lunar analiza si existen rocas, cráteres o pendientes que puedan poner en peligro su descenso, temas que abordé en mi tesis de Maestría”, señaló Daniel en entrevista con Revista CONTACTO.  

Y como una cosa lleva a la otra, como parte de esa misión, Intuitive Machines les propuso a los estudiantes del grupo de investigación con el que Daniel trabaja, el Laboratorio de Tecnologías Espaciales, diseñar un sistema que permitiera tomar fotos y grabar el aterrizaje del módulo lunar Nova-C, es decir, tomar la primera selfi lunar en la historia.  

Por supuesto, los estudiantes asumieron el reto y emprendieron el proyecto. Hoy, Daniel es el líder de Ingeniería de la iniciativa que se conoce como EagleCam. 

“Construimos un sistema que cuenta con tres cámaras y mide 10 centímetros de ancho y alto, por 15 centímetros de largo. Como tenemos un espacio tan pequeño, las cámaras cuentan con lentes de pescado que nos permiten obtener un campo de visión mucho más amplio y capturar fotos panorámicas, garantizando no solamente la foto del módulo de aterrizaje sino del ambiente lunar”, añadió el ingeniero.  

El aterrizaje de EagleCam tendrá varios componentes adicionales que marcarán otros hitos en la historia espacial. Por ejemplo, aterrizará aproximadamente 24 segundos antes que el Nova-C, lo que significa que obtendrá fotos no solo del módulo aterrizando, sino que también tomará fotos para el estudio de la interacción de la llama del motor con la superficie lunar y las partículas que eyecte.  

Adicionalmente, este será el primer dispositivo en usar tecnología Wi-Fi en territorio lunar. Por primera vez, este sistema de comunicación se usará para transmitir las fotografías y otros datos que capture el EagleCam al módulo lunar para su transmisión a la Tierra. 

El sistema tendrá una cámara adicional dispuesta para realizar un experimento y probar tecnología que se ha desarrollado por el Centro Aeroespacial Kennedy de la NASA para repeler el polvo lunar, que al ser altamente conductivo es dañino para los equipos electrónicos. De esta manera, se busca encontrar una solución a esta problemática identificada desde el primer viaje a la superficie lunar, para las futuras misiones y astronautas.

Cada desarrollo que ha alcanzado Daniel, junto con el grupo de investigación de Embry-Riddle, y que nos cuenta durante la entrevista, lo apasiona y se le nota. Ahora mismo, están a la espera de que el lanzamiento del Nova-C y el EagleCam sea una realidad, y poder asimilar y sentir lo que dijo alguna vez Neil Armstrong “Houston… El Águila ha aterrizado”. 

Luego de cumplir esta misión, Daniel espera concretar con Intuitive Machines su participación en otras de las misiones en las que trabaja la compañía. La misión que le sigue, IM2, aterrizará en el polo sur para investigar la existencia de agua en el suelo lunar con un taladro, y posteriormente, otra misión que busca llevar un mini reactor nuclear para realizar pruebas para llevar energía al satélite natural. Todas estas misiones requieren de un aterrizaje seguro para lograr cumplir sus objetivos. 

Actualmente, Daniel hace parte del proyecto LLAMAS, el cual trabaja en la fabricación de un sistema de cámaras para el billonario Jared Issaman, graduado de Embry-Riddle y que se usará para la misión Polaris Dawn, que espera ser lanzada a principios de 2023.  

Este sistema de cámaras grabará la primera caminata espacial comercial, es decir, ninguna persona de esta misión tiene afiliaciones gubernamentales como ocurre usualmente con los astronautas. 

“LLAMAS planea proveer un nuevo punto de vista en 3D y realidad aumentada, una nueva experiencia para los espectadores. El dispositivo se ubicará dentro de la cápsula Dragon de la compañía SpaceX de la cual actualmente se lanzan los astronautas de suelo americano, y será activado momentos antes de su caminata espacial”, añadió.  

Para Daniel, el futuro de esta industria tiene inmensas oportunidades por aprovechar, entre estas, la minería de asteroides, debido a la importancia de los metales raros, que son bastante escasos en la Tierra. Adicionalmente, la minería espacial permite minimizar la contaminación de planeta azul. 

“Otro sector que tiene un gran potencial es la de la limpieza del espacio, ya que después de décadas de lanzar diversos artefactos fuera de la atmósfera son muchos los desechos de esta industria que están flotando por ahí y que requieren ser tratados”, agregó. 

Otro segmento donde existe un gran potencial en Colombia, de acuerdo con nuestro ingeniero, es el de los satélites para hacer agricultura de precisión, una herramienta que le cambia la vida a los campesinos y que tecnifica toda la industria agropecuaria y agrícola. 

Por último, señala que, por ejemplo, Colombia tiene una gran oportunidad para ofrecer plataformas de lanzamiento de cohetes a otros países de la región, gracias a que su posición geográfica y cercanía a la línea del Ecuador permite que estos vehículos salgan de la atmósfera usando menos combustible y utilizando el impulso que provee el giro de la Tierra. Algo muy similar a la plataforma de lanzamiento que posee la Agencia Espacial Europea en la Guayana Francesa. 

Con todo este conocimiento y su pasión por el espacio, Daniel seguirá aportando a esta industria desde cualquier lugar en el que esté y continuará siendo un orgullo para la ingeniería del país y de Los Andes. 

 

Vehículo Eléctrico Uniandino, VEU

VEU, ALTERNATIVA DE TRANSPORTE QUE MEJORARÁ LA MOVILIDAD DE BOGOTÁ 

VEU, ALTERNATIVA DE TRANSPORTE QUE MEJORARÁ LA MOVILIDAD DE BOGOTÁ MI PROYECTO Y YO, CONTACTO 25

Noviembre de 2022
A través de este proyecto, destacado en la pasada feria ExpoAndes, estudiantes del Departamento de Ingeniería Mecánica diseñaron el
Vehículo Eléctrico Uniandino, VEU, un medio de transporte amigable con el medioambiente que rodará por la ciclorrutas de Bogotá mejorando la movilidad de los estudiantes que se desplazan por la ciudad.

Paper Story-Cadena aeroespacial

PREDICCIÓN DE VIDA ÚTIL DE COMPONENTES AERONÁUTICOS

PREDICCIÓN DE VIDA ÚTIL DE COMPONENTES AERONÁUTICOSEN PAPER STORY, CONTACTO 25

Noviembre de 2022
Ingenieros de la Universidad de los Andes y la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana, CIAC, desarrollaron un proyecto de investigación para predecir la vida útil de las estructuras o componentes aeronáuticos sometidos a diversas cargas y desgaste.
Descubre cómo lo hicieron en este episodio de Paper Story.

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ALGORITMOS CON SELLO UNIANDINO

ALGORITMOS CON SELLO UNIANDINO QUE MINIMIZAN COSTOS Y TIEMPOS EN LOS PROCESOS LOGÍSTICOS

David Álvarez Martínez | Profesor Asistente del Departamento de Ingeniería Industrial, Universidad de los Andes. | Ph.D. in Electrical Engineering (Automation Science), São Paulo State University – UNESP (Brazil)| M.Sc. in Electrical Engineering (Computer Science), Technological University of Pereira – UTP |[email protected].

Noviembre de 2022
Desde hace aproximadamente dos años, un grupo de investigadores del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de los Andes trabaja en un proyecto que minimiza los costos y tiempos en los procesos logísticos, lo que reduce uno de los principales cuellos de botella de las empresas que distribuyen productos.
 

La iniciativa nació para dar respuesta a una problemática que registraba Tül, la startup colombiana, liderada por emprendedores uniandinos, que ha revolucionado el mercado de la ferretería en Latinoamérica a través de su plataforma digital de venta y distribución de materiales para este sector.  

Tül, con un poco más de dos años en el mercado, atiende a más de 30 mil ferreterías en Colombia, México y Brasil y ha registrado más de 400 mil despachos de materiales que van desde puntillas hasta toneladas de cemento, con entregas directas a sus clientes en menos de 24 horas.  

Un reto logístico que puso a prueba a la compañía y de paso a un equipo de investigadores uniandinos que empezó a trabajar en un proyecto para desarrollar un algoritmo que automatizará la cadena logística de Tül.  

Así nació el SIR, Sistema Inteligente de Ruteo de Vehículos que permitió que la organización de pedidos, rutas y entregas, que antes se hacía de manera manual, fuera completamente automatizada, lo que ha reducido entre un 3.5 y 5% los costos de la planeación logística y de cuatro horas a siete minutos toda su ejecución. Además, durante este proyecto y con el acompañamiento de Tül, también se consolidó el SIC, Sistema Inteligente de Cubicaje, que permite generar, visualizar y analizar el cubicaje de mercancías.  

“Un proyecto de grandes dimensiones si se tiene en cuenta que toda esta logística se presta para atender a ferreteros de tres países y nueve ciudades con más de 150 rutas y 180 camiones”, señaló Andrés Felipe Romero Silva, ingeniero industrial uniandino y Data Scientist de Tül, líder del proyecto desde la compañía, quien asumió este reto desde su concepción.  

Para que todo esto fuera una realidad, Tül puso a disposición de Los Andes el apoyo y las herramientas de todo su equipo de desarrollo, conformado por más de 200 profesionales de tecnología y por su área de Inteligencia de Negocios, dedicados a mejorar, de manera permanente, su cadena de distribución.   

De acuerdo con David Álvarez Martínez, profesor asistente del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de los Andes y líder del proyecto desde la institución educativa, este desarrollo contó con la participación de los grupos de investigación Centro para la Optimización y Probabilidad Aplicada (COPA) y Producción y Logística (PyLO); integrados por investigadores posdoctorales y estudiantes de todos los niveles (doctorado, maestría y pregrado), que en este caso, diseñaron una solución a la medida de las necesidades particulares del equipo de logística de Tül. 

“Juntos convertimos estas necesidades, restricciones y deseos, en ecuaciones matemáticas y líneas de código que pudieran adaptarse a la infraestructura tecnológica de la empresa”, señaló el profesor.  

Ahora, de acuerdo con Álvarez, los algoritmos desarrollados como tal se convierten en un producto que Tül puede comercializar para otros sectores que tienen cuellos de botella similares en sus cadenas logísticas. Tanto el SIR como el SIC son ahora softwares de talla mundial. 

Actualmente, el alcance inicial del proyecto ya se cumplió, sin embargo, ni Tül ni la Universidad descartan volver a trabajar de manera colaborativa para incluir nuevas fases a la investigación, por ejemplo, para lograr automatizar el cargue de los camiones. “Con el desarrollo de estas iniciativas no solo buscamos una logística inteligente sino automática”, señaló Nicolás Villegas, cofundador de Tül. 

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Andrés Felipe Romero Silva, ingeniero industrial uniandino y Data Scientist de Tül, Nicolás Villegas, cofundador de Tül

Industria y academia, pieza clave de competitividad 

Es innegable que esta colaboración entre industria y academia ha demostrado sus réditos, gracias a que logra que todos los esfuerzos que se hacen en materia de investigación al interior de las universidades se materialicen en el sector real, entregando soluciones a problemas específicos de las compañías, lo que se traduce en mejoras en temas de productividad y calidad dentro de sus procesos.  

Para Nicolás Villegas, este trabajo colaborativo entre industria y academia es muy importante y debería ser la regla como sucede en países como Estados Unidos, donde muchas empresas salen de las universidades. 

“La invitación es que las universidades se acerquen a las startup, consulten cuáles son sus principales problemáticas para que sus estudiantes propongan soluciones a través de proyectos de investigación, esto sería muy beneficioso para todos, para los estudiantes porque podrían trabajar en casos reales, para las compañías porque les ayudaría a resolver muchos de sus problemas cotidianos y para la universidad porque potenciaría su formación, en general le haría un gran aporte al ecosistema emprendedor”, añadió Villegas.  

De hecho, de acuerdo con los expertos, muchas de las investigaciones que se llevan a cabo en las universidades muchas veces no responden a las necesidades de la industria, entonces la transferencia se logra de manera más eficiente si los proyectos nacen para responder a un problema real de una compañía.

Laboratorio de manufactura del Departamento de Ingeniería Mecánica

EN EL CORAZÓN DEL PROYECTO UNIANDINO AEROESPACIAL

EN EL CORAZÓN DEL PROYECTO UNIANDINO AEROESPACIALLAB TOUR, CONTACTO 25Noviembre de 2022
Recorre el laboratorio de manufactura del Departamento de Ingeniería Mecánica, donde nuestros estudiantes le han dado vida al Proyecto Uniandino Aeroespacial, PUA, y en el que construyen los cohetes con los que buscan viajar a la estratosfera.

María Paula Morales

MARÍA PAULA MORALES
“ME GUSTA SENTIR QUE LO QUE HAGO ESTÁ APORTANDO A UN OBJETIVO Y QUE MI DESEMPEÑO HACE LA DIFERENCIA PARA LOGRARLO”

Noviembre de 2022
María Paula decidió estudiar Ingeniería Industrial porque vio en esta carrera un amplio campo laboral y la opción de ir moldeando sus intereses a las diferentes ramas que esta ofrece.

Carrera: Ingeniería Industrial.

Promedio: 4,6.

Esta ingeniera uniandina nos cuenta las 5 cosas que marcaron su paso por la Facultad de Ingeniería.

¿Por qué estudiaste Ingeniería Industrial? Inicialmente por mi familia, mis papás son ingenieros industriales de la Universidad Javeriana y siempre estuve en contacto con lo que se podía llegar a hacer estudiando esta carrera. También, sabía que lo que me gustaba iba por el lado de las matemáticas y no por las ciencias sociales, así que viendo la carrera me di cuenta que tiene un campo laboral muy amplio y la opción de ir moldeando mis intereses a las ramas que esta ofrece.

¿Cuál es tu mayor pasión? Tengo dos grandes pasiones, la primera va alineada con mi personalidad ambiciosa y es generar un cambio en el trabajo que haga. Me gusta sentir que lo que hago está aportando a un objetivo y que mi desempeño realmente hace la diferencia para lograrlo. La segunda, es poder conocer cosas nuevas, me apasiona viajar dentro y fuera de Colombia, conocer otras culturas, cómo viven, sus costumbres e historias.

¿Cuál fue la clase que más te impactó? La clase que más me impactó fue SAD (Sistemas de Apoyo a la Decisión). Esta asignatura se ve en segundo semestre de Industrial y es la primera en la rama de investigación de operaciones. Esta clase provee herramientas muy útiles, no solo para la vida laboral sino para tareas del día a día que se vuelven más eficientes. Además, tuve la oportunidad de formar parte del equipo docente del curso durante un año y medio de la carrera, primero como monitora y después como doble monitora. Esto también me impactó de manera personal, aprendí a relacionarme como docente con los estudiantes, aprendí a dictar una clase, preparar ejercicios que realmente aporten a un mayor entendimiento. Tuve un primer acercamiento a responsabilidades laborales de entrega, organización y cumplimiento de objetivos.

¿Cuál fue tu mayor aprendizaje en Uniandes? Considero que mi mayor aprendizaje en Uniandes fue la distribución y priorización de mi tiempo y actividades. En Ingeniería Industrial la carga de talleres, parciales, videos, bonos es bastante alta, por esta razón, es indispensable organizar el tiempo para cumplir con lo que se requiere en cada clase. Esto es una herramienta muy útil, no solo para la vida laboral, sino personal, aprendes a balancear tu tiempo personal con las responsabilidades del trabajo.

¿En qué trabajas y cuáles son tus proyectos a futuro? Actualmente me encuentro trabajando en una empresa de tecnología llamada SAP, en el área de Analytics & Insights para preventa en América Latina y el Caribe. A futuro espero poder seguir creciendo dentro de la compañía, poder aprender de las personas con más experiencia, ver diferentes soluciones e industrias del mercado y aportar lo que sé y lo que vaya aprendiendo para mejorar los procesos que se llevan a cabo. Espero poder liderar equipos de solución de cara al cliente. De manera paralela me gustaría no dejar de lado mis proyectos personales, poder sacar espacios para pasar en familia, seguir conociendo mi país y viajar para aprender de otras culturas.

¿Qué consejo le darías a un “primíparo”? Le diría que hay que intentar, no dejarse agobiar por las tareas o actividades. Siempre pasa que en semanas muy específicas del semestre se acumula todo y en vez de entrar en pánico y hacer las cosas a medias, lo importante es organizarse y poder determinar qué hacer y en qué orden. El proceso no puede convertirse en una tortura o terminar haciendo las cosas solo por ´chulearlas´, hay que sacar provecho de todo lo que se hace y potenciar el proceso de aprendizaje.

Nicolás de la HOz

NICOLÁS DE LA HOZ
“DESDE NUESTRO PRIVILEGIO TENEMOS LA RESPONSABILIDAD DE AYUDAR A LOS DEMÁS, A LA SOCIEDAD Y AL PAÍS”

Noviembre de 2022
Hoy, como ingeniero
devops en Tyba, la plataforma digital que presta asesoría financiera, puede aplicar todo lo que aprendió en beneficio de las personas a través de estas aplicaciones tecnológicas vitales para la humanidad. Su mayor pasión es aprender y enseñar y en algún punto de su carrera profesional quiere iniciar un emprendimiento que genere empleos para el país. 

Carrera: Ingeniería de Sistemas y Computación.

Promedio: 4,6.

Este ingeniero uniandino nos cuenta las 5 cosas que marcaron su paso por la Facultad de Ingeniería.

¿Por qué estudiaste Ingeniería de Sistemas y Computación? Estudié ingeniería de sistemas porque me gustan las matemáticas y construir cosas. Considero que la Ingeniería de Sistemas es la carrera ideal para combinar las dos. Al final de mi carrera me doy cuenta que fue una gran elección, pues no solo aprendí sobre cómo aplicar las matemáticas, sino como también ayudar a las personas con estas aplicaciones, las cuales hoy son vitales para la humanidad.

¿Cuál es tu mayor pasión? Mi mayor pasión es aprender y enseñar. Pienso que es fundamental la capacidad del ser humano de preguntarse por cosas, de ser curioso y de nunca dejar de aprender. Mi otra gran pasión es la ciencia. Me parece increíble todo lo que el ser humano ha podido construir y me encantaría ser parte de esa gran historia de la humanidad.

¿Cuál fue la clase que más te impactó? Análisis con la profesora Monika Winklemeier e Infraestructura de Comunicaciones con el profesor Yesid Donoso. Fueron dos clases que me enseñaron algunas de las creaciones más impresionantes que han concebido los seres humanos. Gracias a esto y a la pasión de los profesores, estas clases me motivaron a estudiar y a construir más conocimiento.

¿Cuál fue tu mayor aprendizaje en Uniandes? Mi mayor aprendizaje fue que cualquier cosa es posible de realizar y que desde nuestro privilegio tenemos la responsabilidad de ayudar a los demás, a la sociedad y al país.

¿En qué trabajas y cuáles son tus proyectos a futuro? Actualmente trabajo como ingeniero devops en Tyba. Me gustaría continuar aprendiendo sobre varios temas y lograr que mi trabajo ayude a muchas personas. En algún punto quisiera crear una empresa y ayudar al país con un buen proyecto que genere empleos.

¿Qué consejo le darías a un “primíparo”? Le diría que intente aprender de todas las personas que conozca. Todas tienen algo que enseñarnos. También le diría que se tome las cosas con calma y que disfrute la universidad.

Juan-Diego_Martínez

JUAN DIEGO MARTÍNEZ
“LA TECNOLOGÍA ES UNA HERRAMIENTA INCREÍBLE PARA AYUDAR A RESOLVER DIVERSOS PROBLEMAS E IMPACTAR POSITIVAMENTE A MILLONES DE PERSONAS”

Noviembre de 2022
Durante la carrera descubrió otra de sus grandes pasiones: las finanzas. Hoy trabaja  en un fondo de inversión de Private Equity. En el largo plazo quiere hacer un MBA en Estados Unidos y sueña con poder trabajar en inversiones enfocadas en tecnología.

Carrera: Ingeniería de Sistemas y Computación.

Promedio: 4,8.

Este ingeniero uniandino nos cuenta las 5 cosas que marcaron su paso por la Facultad de Ingeniería.

¿Por qué estudiaste Ingeniería de Sistemas y Computación? Desde muy niño me apasionó la tecnología y estudiar Sistemas me pareció un paso lógico. Sin embargo, mi enfoque hacia la carrera fue particular porque nunca he querido ejercerla. Desde muy temprano supe que quería hacer una carrera en finanzas y negocios, pero me parecía supremamente valioso y estratégico saber de tecnología, considerando que se volvió un asunto transversal para la humanidad. Esta carrera te da la estructura mental necesaria para entender, descomponer y solucionar eficientemente cualquier problema. Si pudiera regresar el tiempo, volvería a escoger Sistemas, pese a saber que haré una carrera en un campo diferente.

¿Cuál es tu mayor pasión? Me apasionan mucho las finanzas. En la universidad inscribí todos los cursos que alcancé sobre el tema y es un asunto del que puedo leer sin parar, ya sean noticias o artículos de actualidad.

¿Cuál fue la clase que más te impactó? Sin contar clases como Finanzas 3 con la Juliana Malagón y Mercado de Capitales con Carlos Pombo, que por mis intereses obviamente guardan un recuerdo muy especial en mi paso por la universidad, diría que la que más me impactó fue Probabilidad y Estadística 2 con Carlos Caro de Industrial. La inscribí como electiva en Ingeniería porque ni siquiera era parte del pénsum de Sistemas. Me pareció genial la buena vibra que Carlos transmitía en las clases y la pasión contagiosa con la que enseñaba. Me cambió por completo la forma de entender la Estadística y empecé a apreciarla como una herramienta poderosísima.

¿Cuál fue tu mayor aprendizaje en Uniandes? Lo resumo en tres aspectos: compromiso con la excelencia y la curiosidad intelectual, apreciación por el debate de ideas y capacidad de trabajar con personas de otras carreras y gustos totalmente diferentes. Más allá de eso, mi paso por la universidad me ayudó también a acercarme más a la realidad social del país.

¿En qué trabajas y cuáles son tus proyectos a futuro? Trabajo en un fondo de inversión de Private Equity. Al cabo de unos cuatro años quisiera hacer un MBA en Estados Unidos y me parecería genial poder trabajar en inversiones enfocadas en tecnología. Me parecería increíble también tener la oportunidad de trabajar un tiempo en Nueva York. Creo que es el sueño de cualquier financiero. Más allá de eso, todavía no sé y estoy abierto a las puertas que se puedan abrir en un futuro. Pero definitivamente siento que hay un montón de problemas en el país esperando a ser resueltos. Me gustaría poder aportar ahí, desde donde siento que la tecnología es una herramienta increíble para ayudar a resolverlos, con el potencial de poder impactar positivamente a millones de personas.

¿Qué consejo le darías a un “primíparo”? Siento que la universidad es una tierra de oportunidades. Desde el primer día uno está expuesto a un universo de actividades en la que te puedes  involucrar y que van más allá de las clases. Unirse a un club o grupo de participación, inscribir materias de otras carreras que resulten interesantes, involucrarse en investigación con un profesor, irse de intercambio, unirse a una selección, vincularse a un deporte u otros temas extracurricular, asistir a eventos académicos del interés de cada uno, etc. Las oportunidades son muchas y de todos los gustos, y están ahí para quien las quiera aprovechar. Mi mayor consejo es que no las dejen pasar.