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Etiqueta: Biomédica

CAMILO FALLA MORENO

CAMILO FALLA MORENO
“DESDE LA INGENIERÍA TENGO LA POSIBILIDAD DE IMPACTAR LA VIDA DE MILES DE PERSONAS»


Mayo de 2023 
Uno de los mayores aprendizajes durante su carrera fue entender que todos tenemos la posibilidad de generar cambio e impacto, lo único que se necesita es voluntad. Eso es lo que intentará hacer ahora desde su nuevo trabajo en Boston Consulting Group (BCG), una firma de consultoría estratégica global.

Carrera: Ingeniería Industrial.

Promedio: 4,72.

¿Por qué estudiaste Ingeniería Industrial?
Por dos razones. La primera es que desde muy pequeño me gustan los números y las matemáticas, y la Ingeniería Industrial ofrece un componente analítico muy interesante que me permitió seguir explorando estas pasiones. La segunda razón es porque disfruto mucho trabajando e interactuando con personas. La carrera de Ingeniería Industrial nos permite mejorar habilidades de liderazgo, comunicación y relacionamiento, las cuales me parecen fundamentales para la vida personal y profesional. Encontré en la Ingeniería Industrial una intersección muy interesante entre el pensamiento analítico y el desarrollo de habilidades blandas.

¿Cuál es tu mayor pasión?
Tengo tres grandes que disfruto mucho.  La primera es viajar, me encanta tener la oportunidad de conocer nuevos lugares, personas y culturas. Considero que viajar permite abrir la mente a nuevas posibilidades y formas de ver el mundo. La segunda es el emprendimiento, disfruto mucho leer acerca de nuevas ideas y formas de mejorar la vida de las personas. Finalmente, me apasionan mucho los deportes, especialmente los acuáticos como el ski y el wake.

¿Cuál fue la clase que más te impactó?
Sistemas de Apoyo a la Decisión que vi en segundo semestre de Ingeniería Industrial. En esta clase se tiene la oportunidad de aprender acerca de manejo avanzado de Excel y de bases de datos. Me pareció súper interesante porque permite desarrollar un pensamiento analítico de problemas complejos. Además, la clase hizo que descubriera una pasión por la programación, y fue la mayor causante de que decidiera llevar a cabo el doble programa con Ingeniería de Sistemas.

¿Cuál fue tu mayor aprendizaje en Uniandes?
Que todos tenemos la posibilidad de generar cambio e impacto, lo único que se necesita es voluntad. A lo largo de mis años en la universidad, tuve la oportunidad de participar en diversas iniciativas que impactaron en múltiples ámbitos. Esta experiencia me hizo tomar conciencia de que mis acciones tienen el poder de transformar la forma en que se hacen las cosas y de generar un impacto positivo en la sociedad y en el mundo. En este sentido, Uniandes me enseñó que la clave para generar cambio radica en la voluntad y el deseo de tener impacto. Cuando se tiene este compromiso se puede transformar la realidad que nos rodea.

¿En qué trabajas y cuáles son tus proyectos a futuro?

En este momento estoy próximo a empezar a trabajar en Boston Consulting Group (BCG), una firma de consultoría estratégica global. Me encanta poder empezar mi carrera en consultoría dada la oportunidad de aprender de múltiples industrias, tipos de proyectos y equipos de trabajo. Además, dado que me encanta viajar también estoy muy emocionado de poder trabajar con empresas de todas partes del mundo en sus problemas más complejos. A futuro me gustaría seguir escalando en BCG y más adelante crear un emprendimiento de impacto.

¿Cómo crees que desde tu profesión y lo que haces puedes transformar el mundo?

Creo que desde la Ingeniería Industrial y específicamente desde la consultoría tengo la posibilidad de impactar la vida de miles de personas. Sea reduciendo costos para una empresa de desechos, creando una nueva estrategia de expansión para una empresa de energía limpia o ayudando a una ONG a recaudar suficientes fondos, la consultoría nos permite impactar a un enorme número de empresas en todos los sectores de la economía. De esta manera, se logra tener un impacto directo en múltiples industrias, mejorando así la vida de miles de personas en el proceso. La Ingeniería nos permite solucionar problemas complejos a través de un pensamiento analítico y estructurado.

¿Qué consejo le darías a un “primíparo”?

Que aproveche todas las oportunidades que brinda la Universidad. Como estudiantes tenemos la elección de sacar el mejor provecho de la experiencia universitaria y, por tanto, yo recomendaría hacer todo lo posible para aprovechar de mejor manera las vivencias en la Universidad. Sea un grupo de investigación, club estudiantil o equipo de algún deporte, Los Andes brinda miles de distintas oportunidades para desarrollar nuevas pasiones, solo se deben tener las ganas y la disposición de seguir aprendiendo.

Danniel Ricardo Moreno

DANNIEL RICARDO MORENO
“DESDE NIÑO QUISE SER INVENTOR Y LA INGENIERÍA HIZO MI SUEÑO REALIDAD»


Mayo de 2023 
Para Danniel ejercer la Ingeniería significa utilizar la ciencia y la tecnología para transformar el mundo. «La clave está en transformarlo para bien y para eso se requieren ingenieros éticos».

Carrera: Ingeniería Biomédica.

Promedio: 4,79

¿Por qué estudiaste Ingeniería Biomédica?
Recuerdo que cuando era pequeño mi abuela me preguntó ¿qué quieres ser cuando seas grande?, yo le respondí que quería ser inventor. Ella me dijo que eso no era una carrera. Sin embargo, y luego de investigar me di cuenta de que la Ingeniería era la carrera más cercana a ser inventor. Así que la Ingeniería hizo mi sueño realidad.  

Luego, en bachillerato, tuve la oportunidad de representar a Colombia en las olimpiadas internacionales de Física y Biología, por lo que desarrollé una gran pasión por esas ramas de la ciencia. Además, un factor fundamental para elegir mi carrera fue desempeñarme en un área que me permitiera mejorar la calidad de vida de las personas. La Ingeniería Biomédica permite inventar soluciones que tienen un impacto positivo en la salud de muchos a través de integrar conocimientos de múltiples ramas de la ciencia, entonces para mí la decisión fue fácil.

¿Cuál es tu mayor pasión?
Me apasiona aprender cosas nuevas, conocer gente distinta, visitar lugares y probar actividades diferentes. En general, me apasiona explorar todo lo que la vida tiene por ofrecer.

¿Cuál fue la clase que más te impactó?
Tengo que elegir dos: Análisis y Procesamiento de Imágenes con el profesor Pablo Arbeláez y Proyecto de Diseño con el profesor David Bigio. La primera me confirmó que una de las actividades que más disfruto es programar y me introdujo al maravilloso mundo de la Inteligencia Artificial. Disfruté mucho el proyecto final, el cual resultó en mi primera publicación científica. La segunda me enseñó a ver la Ingeniería como un motor de cambio, y me mostró cómo los conocimientos de la academia se pueden materializar en proyectos de impacto real. Quiero agradecer a mis profesores porque, además de haberme trasmitido conocimientos muy valiosos, me dieron lecciones de vida muy importantes.

¿Cuál fue tu mayor aprendizaje en Uniandes?
Mi experiencia en la universidad me ha enseñado que, si bien es muy importante plantearse grandes metas, es igual o incluso más importante disfrutar del camino que hay que recorrer para alcanzarlas. Superar los retos que elegimos día a día nos hace más felices que cantar victoria al final. Esto implica que está bien equivocarse si aprendemos de nuestros errores para ser mejores profesionales y humanos. También implica que es muy importante rodearnos de personas que al caminar a nuestro lado nos hagan el camino más ameno.

¿En qué trabajas y cuáles son tus proyectos a futuro?

Actualmente soy cofundador de Hem: una start-up que desarrolla soluciones para democratizar el acceso a la salud preventiva. Durante la clase de Proyecto de Diseño identificamos que la gente sufre innecesariamente y el sistema de salud pierde mucho dinero por enfermedades crónicas que se pueden prevenir con un diagnóstico temprano, pero no todos tienen acceso a laboratorios clínicos que lo permitan. 

En Hem estamos desarrollando pruebas de sangre a base de papel que cambian de color y pueden interpretarse a través de una foto tomada con el celular. Estuvimos seis meses en la aceleradora de emprendimientos suiza START Fellowship, lo que nos ha llevado a estar más cerca de crear una solución sostenible. Yo trabajo en el componente digital del proyecto: la aplicación móvil, los algoritmos de interpretación de imágenes y la plataforma de analítica de datos que le permite a las EPS registrar los resultados de las pruebas y tomar mejores decisiones. Me apasionan las intervenciones digitales en salud y la Inteligencia Artificial, por lo que más allá de Hem, me veo dedicando mi vida a desarrollar proyectos de impacto en estas áreas. Quiero agradecer a Santiago Sánchez y a Laura Ortiz, amigos, compañeros de carrera y co-fundadores, por hacer que Hem sea posible.

¿Cómo crees que desde tu profesión y lo que haces puedes transformar el mundo?

A nivel global los sistemas de salud están en crisis. Los gastos en salud se han más que duplicado en los últimos 50 años, representando más o menos 10% del PIB global, lo que a final de cuentas ha afectado muy fuertemente la calidad de vida de mucha gente. Son varios los factores que influyen en esto, como el aumento de la expectativa de vida, el costo elevado de tratamientos de última generación, y el enfoque curativo y no preventivo de la mayoría de los sistemas de salud. 

Creo que desde la salud digital y la Inteligencia Artificial hay mucho que podemos hacer para que el sistema sea cada vez más eficiente y sostenible, garantizando una mejor calidad de vida para todos. Las herramientas digitales nos permiten facilitarle la vida a los profesionales de la salud, y ayudar a que la cobertura e impacto de su trabajo sea mucho mayor. La capacidad predictiva y de “aprendizaje” a partir de grandes cantidades de datos que tienen los modelos de inteligencia artificial puede ayudarnos a darle un enfoque más preventivo y eficiente a la salud. Me apasiona mucho trabajar en estas áreas, y me alegra que, en medio de tantas cosas malas, saliera algo bueno de la pandemia, ya que esta promovió que mucha gente capacitada se concentrara en resolver estos desafíos.

¿Qué consejo le darías a un “primíparo”?

La universidad, antes que nada, es un espacio para conocerse a uno mismo. Prueba cosas nuevas sin miedo a fracasar en el intento. Aprovecha los espacios de la universidad para explorar actividades que te llenen más allá de lo académico. Date la oportunidad de conocer a gente distinta y aprender de las experiencias de vida de todos los que te rodean. Encuentra tu propio ritmo sin dejarte abrumar por la trayectoria de los demás y teniendo siempre presente tu salud mental. Da siempre lo mejor de ti, y si estás disfrutando de lo que haces será mucho más fácil alcanzar tus metas.

GABRIEL MATEO MEJÍA
“ME DEDICO A INTEGRAR ALGORITMOS DE DEEP LEARNING PARA MEJORAR EL DIAGNÓSTICO DEL CÁNCER»


Julio de 2022
Su mayor pasión es
aprender y experimentar cosas nuevas, pues le maravilla que el mundo sea lo suficientemente grande como para que exista siempre algo que intentar. Actualmente se encuentra iniciando la maestría en Ingeniería Biomédica financiado por la beca CinfonIA DeepMind.

Carrera: Ingeniería Biomédica.

Promedio: 4,8.

Tesis: Aumento del acceso a pruebas clínicas en zonas rurales por medio de dispositivos de bajo costo.

¿Por qué estudiaste Ingeniería Biomédica?  Decidí estudiar esta ingeniería a raíz de ver la película «Transcendence» con Johnny Depp y después de investigar los avances en optogenética del profesor Edwar Boyden. Ambos ejemplos proponen un cambio disruptivo sobre cómo entendemos la percepción y nuestra existencia como seres humanos. Yo estaba obsesionado con esto y solamente pensaba en que me gustaría hacer algo así. Después de buscar y comparar carreras, decidí que Ingeniería Biomédica era la mejor opción para llegar a ese objetivo.

¿Cuál es tu mayor pasión? Aprender y experimentar cosas nuevas. No solo en el entorno académico sino en la vida en general. Me maravilla que el mundo sea lo suficientemente grande como para que siempre haya algo diferente que intentar.

¿Cuál fue la clase que más te impactó? Fisiología cuantitativa y análisis de imágenes. La primera porque me enfrenté, por primera vez, al funcionamiento detallado del cuerpo humano y entendí muchos fenómenos que antes solo daba por sentado. La segunda fue el momento en el que comprendí de dónde venía todo ese entusiasmo y sensacionalismo publicitario de la inteligencia artificial. En esta clase, aunque fue retadora y demandante, pude acercarme lentamente a esos temas y construir buenas bases.

¿Cuál fue tu mayor aprendizaje en Uniandes? Aprendí a equivocarme y a que no hay nada de malo en eso. Entré pensando que quería dedicarme a la neurociencia computacional. Trabajé en estudios anatómicos. Hubo una época en que pensé que la biología sintética y la experimentación de laboratorio eran lo mío. Finalmente, me di cuenta de que nada de eso realmente me gustaba y pude dedicarme a lo que hago actualmente con la tranquilidad de haber explorado todas las demás alternativas.

¿En qué trabajas y cuáles son tus proyectos a futuro? Actualmente me encuentro iniciando la maestría en Ingeniería Biomédica financiado por la beca CinfonIA DeepMind bajo la dirección del profesor Pablo Arbeláez. Me dedico a integrar algoritmos de deep learning en el dominio de la expresión genética para mejorar el diagnóstico del cáncer y entender los mecanismos causales del envejecimiento humano. A futuro pienso hacer un doctorado o una pasantía en una compañía como Altos Biolabs que me permita ganar experiencia práctica en la investigación del envejecimiento humano. Más adelante, me gustaría crear una Start-Up donde pueda usar mis conocimientos en beneficio de la sociedad.

¿Qué consejo le darías a un “primíparo”? Que priorice su salud mental sobre las demás cosas en su carrera. Que se esfuerce al máximo en la medida de sus posibilidades y  que aproveche este tiempo para explorar todas las cosas que piensa que pueden gustarle en un ambiente en donde puede experimentar sin preocupaciones.

La ingeniería biomédica en la Universidad de los Andes tiene el potencial de combatir enfermedades vectoriales.

UNA ALIADA PARA COMBATIR ENFERMEDADES VECTORIALES

LÍDER DEL PROYECTO

Juan Manuel Cordovez | Vicedecano  de Investigación e Innovación y Profesor Asociado del Departamento de Ingeniería Biomédica, Universidad de los Andes. |  Ph.D. en Ingeniería Biomédica de la Universidad Estatal de Nueva York | [email protected]

Por una década, el Grupo de Investigación en Biología, Matemáticas y Computacional (BIOMAC) de la Universidad de los Andes se ha dedicado al estudio de las dinámicas de transmisión de las enfermedades vectoriales en Colombia. Los hallazgos al momento han sido reveladores: la influencia de la vida silvestre y las condiciones climáticas en su desarrollo son algunos de ellos.

Septiembre de 2021
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades de transmisión vectorial representan más del 17 % de todas las enfermedades infecciosas y cada año provocan más de 700 000 muertes en todo el mundo. Estas enfermedades suelen ser comunes en los países tropicales con condiciones climáticas aptas para la proliferación de mosquitos transmisores.

En Colombia, las enfermedades vectoriales han sido parte de la agenda de salud pública por casi treinta años pues su manifestación no ha sido menor. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud (INS), la de mayor incidencia en zonas urbanas y rurales del territorio nacional es el dengue, cuyos ciclos epidemiológicos se presentan, aproximadamente, cada tres años. Los departamentos que registran los mayores casos a nivel nacional son Valle del Cauca, Bolívar, Norte de Santander, Tolima, Meta, Putumayo, Cesar, Huila, Antioquia, Córdoba, Cundinamarca, Santander, Magdalena y Atlántico. Malaria, enfermedad de Chagas y leishmaniasis son otras de las enfermedades de este tipo que han persistido en el país y, más recientemente, el chicunguña y zika.

Más allá de la picadura del mosquito

Algo de lo que poco se habla cuando de enfermedades vectoriales en entornos urbanos se trata es de las dinámicas de transmisión más allá de la acción del vector. Precisamente, ese ha sido uno de los objetivos de BIOMAC. En uno de sus trabajos más recientes –realizado en asocio con la Universidad de Ibagué– enfocado en el estudio de las interacciones entre factores socioeconómicos, ambientales y la dinámica de enfermedades vectoriales, el grupo de investigación encontró que una de las causas de los rebrotes es que la enfermedad queda albergada en la población silvestre.

Así lo explica Juan Manuel Cordovez, profesor asociado de Ingeniería Biomédica y director del grupo de investigación: “Es común asumir que en el contexto urbano se remueve el concepto de los ciclos silvestres, pues el entorno es humano. Pero es posible observar cosas que solo pueden sostenerse si hay una contraparte silvestre».

“Muchos brotes usualmente suceden en épocas de lluvia, es decir, están asociados con el clima, pues los mosquitos proliferan y aumenta el contacto entre mosquitos y humanos. Pero de eso también podemos entender que los brotes se dan porque la enfermedad quedó en la población silvestre”.Juan Manuel Cordovez, Profesor Asociado de Ingeniería Biomédica

De acuerdo con el investigador, quien actualmente se desempeña como Vicedecano de Investigación e Innovación de la Facultad de Ingeniería de Los Andes, ciudades que –cómo Ibagué– cuentan con áreas rurales en su cercanía, pueden presentar brotes de enfermedades vectoriales con mayor frecuencia que aquellas grandes urbes más aisladas de las zonas silvestres. Este tipo de ciudades de clima templado aun conservan una cantidad significativa de animales de pueden contagiarse con los virus, guardarlos y propiciar que proliferen y contagien a seres humanos.

En Ibagué en particular, se sospecha que las enfermedades quedan contenidas en las zarigüeyas, ampliamente conocidas como ‘chuchas’. Gracias a análisis del grupo de investigación –que atrapó especímenes y les tomó muestras de sangre– fue posible identificar que las ‘chuchas’ contienen una gran cantidad de virus de alto riesgo para humanos como malaria, chagas, leishmaniasis, zika y dengue, entre otras.

“Los animales domésticos juegan también un papel muy importante, pues en ciudades en donde todavía hay una cercanía con el entorno rural hay, por ejemplo, cerdos en las casas, y estos también atraen muchos insectos y, por ende, enfermedades”.Juan Manuel Cordovez, Profesor Asociado de Ingeniería Biomédica

Agua y agroindustria, otras variables en la ecuación

Otro de los grandes hallazgos de esta investigación está relacionado con el agua. Más allá de lo que se usualmente se promulga relacionado con evitar empozamientos de agua, es realmente la inestabilidad en el suministro lo que incide en brotes de enfermedades vectoriales. Pues al no contar con agua potable, las personas se ven obligadas a tener reservorios de agua limpia en donde, contrario a lo que se cree, también proliferan los mosquitos. “Se pensaba que los mosquitos se reproducían únicamente en agua empozada, pero la realidad es que, por ejemplo, las larvas de Aedes Aegypti –mosquito tansmisor del dengue, zika y fiebre amarilla– prefieren el agua limpia”, puntualiza el investigador.

Como parte del proyecto, Sergio Balaguera, investigador de la Universidad de Ibagué, realizó un sobrevuelo con dron para construir un mapa aéreo en el que se identifican las zonas en donde suelen habitar los animales que suelen ser reservorios de virus. De igual manera, el estudio se ha venido complementando con sistemas de monitoreo de variables climáticas en diferentes zonas de la ciudad para entender el comportamiento de la transmisión de enfermedades vectoriales con la variación del clima y actividades agroindustriales, como, por ejemplo, el cultivo de arroz.

Epidemiología, un enfoque más de la Ingeniería Biomédica

Antes de la llegada de la pandemia del COVID-19 la Ingeniería Biomédica solía relacionarse únicamente con la biomecánica, las imágenes médicas, y el desarrollo de dispositivos y equipos médicos. Pero desde 2019 el enfoque de epidemiología de la disciplina ha saltado a la luz y ha mostrado un potencial y resultados antes insospechados.

“Además de que contamos con el conocimiento de las herramientas matemáticas computacionales y la capacidad de desarrollar modelos, también tenemos la formación en biología. Y por eso, la Ingeniería Biomédica tiene mucho que aportar en el campo de la epidemiología”.Juan Manuel Cordovez, Profesor Asociado de Ingeniería Biomédica

Gracias a los modelos matemáticos es posible comprender la propagación de las epidemias y planear estrategias de acción adecuadas. “Si se desarrollara una vacuna para, por ejemplo, las enfermedades vectoriales, no se estarían erradicando en su totalidad pues seguirían presentes en animales. Por eso es muy importante entender las dinámicas de este tipo de patologías, qué acciones se pueden hacer para disminuirlas y cómo controlarlas”, concluye el investigador.

plantas

EL PODER ANTIVIRAL DE LAS PLANTAS CONTRA EL SARS-CoV-2

Investigadores uniandinos trabajan para comprobar la capacidad antiviral que tienen productos naturales como el eugenol, el aceite de eucalipto, el cannabidiol y derivados de panela contra el SARS-CoV-2.

Octubre de 2020
El uso de productos naturales con fines terapéuticos, especialmente de plantas, es una práctica milenaria que hace parte de la medicina tradicional. Sin embargo, su poder medicinal es, en algunos casos, tan efectivo que muchos fármacos se han desarrollado a partir de los derivados de estas plantas. Este fue el caso de la morfina y la codeína, las cuales tienen un efecto analgésico, y fueron extraídas del opio y la quinina/artemisinina, las cuales provienen del árbol de quina y se utilizan para prevenir o curar la malaria, entre otras enfermedades.Este interés por los derivados de productos naturales y sus aplicaciones biomédicas se han convertido en la línea de investigación en la que trabajan, desde hace tres años, Carolina Muñoz, profesora asistente, y Juan Carlos Cruz, profesor adjunto del Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad de los Andes.

Durante este tiempo, los investigadores han logrado explorar aplicaciones terapéuticas a partir de los derivados de caña de azúcar que se usan para la producción de panela, en particular, sus propiedades regenerativas y antioxidantes. Lo han complementado con la exploración de los efectos microbianos y regenerativos que pueden tener aceites esenciales como la lavanda, extraído de la planta conocida como lavandula angustifolia.

En el contexto de la pandemia, este trabajo les permitió presentarse, junto con la empresa del sector de alimentos ALSEC, a la convocatoria del MinCiencias sobre ‘Estrategias de prevención de la infección por SARS-COV-2 y tratamiento de Covid-19’, con el propósito de evaluar moléculas derivadas de los aceites esenciales con los que la compañía venía trabajando para ser potencialmente utilizados como suplementos alimenticios capaces de fortalecer el sistema inmune frente a infecciones, especialmente por el SARS-COV-2.

“Lo primero que hicimos fue estudiar computacionalmente si los compuestos presentes en alta concentración en los extractos eran capaces de ejercer algún tipo de efecto inhibitorio sobre el SARS-CoV-2. Encontramos que efectivamente el eugenol, que proviene especialmente del clavo de olor, la canela y la nuez moscada; el aceite de eucalipto (1,8-cineol) y el cannabidiol, que se obtiene de la planta de cannabis sativa, pueden evitar que el virus entre en las células de las personas”, señaló Cruz.

Para ampliar los alcances de esta iniciativa, los profesores reformularon la investigación para participar en la convocatoria PA-20-178 del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH), en conjunto con la Escuela de Ingeniería Química y Materiales Avanzados de la Universidad de Adelaide y la Universidad de Australia del Sur. En esta nueva fase, el propósito será evaluar la capacidad antiviral de la formulación desarrollada con productos derivados de panela a nivel preclínico.

Para esto, se experimentará con virus relacionados con los que el equipo pueda operar en un nivel medio de bioseguridad, también llamado ‘BSL-2’, el cual aplica para laboratorios educativos, de diagnóstico y clínicos en donde se trabaje con agentes de riesgo moderado. A largo plazo, el equipo espera encontrar financiamiento para disponer de un espacio de trabajo que les permita alcanzar el nivel de bioseguridad máximo, en donde puedan directamente “infectar” sus líneas celulares con SARS-CoV-2 y probar las formulaciones. “Una vez demostrado el potencial antiviral in vitro, nuestro objetivo es continuar con las evaluaciones in vivo para poder atraer el interés del sector externo y así llevar el desarrollo a la escala clínica y eventualmente alcanzar su aprobación para ser comercializado”, añadió la profesora Muñoz.

Carolina Muñoz.
Ph.D. de la Universidad de los Andes.
[email protected]