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Etiqueta: eléctrica

¿Qué hace un ingeniero eléctrico? Universidad de los Andes.

¿QUÉ HACE UN INGENIERO ELÉCTRICO(A)?

¿QUÉ HACE UN INGENIERO ELÉCTRICO (A)?EN CAMPO DE ACCIÓN, CONTACTO 22

Septiembre de 2021
El potencial de la ingeniería eléctrica es muy amplio: contribuye al desarrollo de la infraestructura de una sociedad y resulta crucial para todas las actividades diarias de la vida humana. ¿Te has preguntado qué puede hacer un ingeniero eléctrico, en qué campos se desempeña y con quiénes suele trabajar? Descubre más del mundo de la Ingeniería Eléctrica con este modelo de inteligencia artificial para identificar fallas en paneles solares.

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Descubre el mundo de la Ingeniería Eléctrica a través del proyecto de Alejandro Rico, quien implementó un modelo de inteligencia artificial para identificar fallas en páneles solares.

¿Cuál es el aporte de la ingeniería eléctrica a la sociedad?

Los ingenieros diseñan, planean y estudian la operación del sector eléctrico en las áreas de generación, transmisión y distribución de la energía. De esta manera, la disciplina contribuye al desarrollo de la infraestructura de una sociedad y, por ende, al avance de la misma. La Ingeniería Eléctrica también contribuye con el progreso tecnológico para hacer uso de la electricidad en la industria, en el hogar, en el transporte eléctrico masivo (libre de emisiones) y todas las actividades diarias del ser humano.

¿Cuáles son los campos de acción de un ingeniero eléctrico(a)?

El ingeniero eléctrico uniandino(a) se destaca por sus habilidades técnicas y gerenciales, así como por su compromiso con el desarrollo del país. Tiene capacidad para investigar, aplicar o desarrollar técnicas y tecnologías de última generación. Puede desempeñarse en el estudio y análisis de sistemas de potencia o en el diseño, planeación y regulación del sector energético y eléctrico, con capacidad de impactar el desarrollo y modernización de la infraestructura eléctrica del país.

Debido a la gran demanda de expertos en desarrollo de dispositivos o maquinaria, también puede destacarse en empresas que suministran servicios en sectores afines, telecomunicaciones, sistemas de información, servicios educativos, de salud, recreación, seguridad, entre otras.

¿Con quién trabaja un ingeniero eléctrico(a)

Los ingenieros eléctricos uniandinos tienen la capacidad de participar eficazmente en un marco interdisciplinario, para solucionar problemas de la sociedad. Su visión complementa proyectos de alto impacto tecnológico en los que participan otros ingenieros (electrónicos, mecánicos, biomédicos, industriales o de sistemas y computación); profesionales de las ciencias sociales (economistas, administradores o sociólogos), así como científicos, a quienes aporta una visión aplicada de las disciplinas exactas (físicos, químicos, matemáticos).

La automatización, la inteligencia artificial y las energías renovables son campos que evidencian la necesidad de esta integración multidisciplinaria, en donde el ingeniero eléctrico(a) está llamado a aportar.

¿Cuál es el nivel de empleabilidad de los ingenieros eléctricos uniandinos?

Según el ranking de Empleabilidad de Egresados 2022 de Quacquarelli Symonds (QS), los egresados de la Universidad de los Andes tienen mayores oportunidades de conseguir trabajo que sus pares de otras instituciones de educación superior. En este ranking, Los Andes se ubicó como la primera en Colombia y la cuarta en América Latina.

De acuerdo con el Observatorio Laboral para la Educación (OLE), con datos de los estudiantes graduados con un solo título en Colombia entre 2014 y 2018, durante el primer año de graduados, la tasa de empleabilidad para los uniandinos fue del 82%, mientras que para los egresados de otras universidades fue del 79%.

¿Cuánto gana un ingeniero eléctrico uniandino?

De acuerdo con el Observatorio Laboral para la Educación (OLE), con datos de los estudiantes graduados con un solo título en Colombia entre 2014 y 2018, dentro de los cinco años siguientes a la obtención del grado, los salarios promedio de los egresados uniandinos son un 27% más altos a los de otras universidades.

¿Cuál es el pénsum del pregrado en Ingeniería Eléctrica?

Conoce aquí el plan de estudios del pregrado en Ingeniería Ambiental en Los Andes.

 

 

Descarga el folleto de Ingeniería Eléctrica
Conoce más del programa aquí

 

Un ingeniero eléctrico para destacar

DANIEL MUÑOZ
Gerente de Innovación del Grupo de Energía de Bogotá

Daniel Muñoz, gerente de innovación del Grupo Energía Bogotá.

Cuando era niño, se distraía jugando con imanes y carros con cables que él mismo les adaptaba. Recuerda que su padre, de quien heredó el gusto por la electrónica, lo llevaba a comprar materiales para ‘cacharrear’ en su natal Medellín. Fue así como a la hora de elegir carrera se inclinó por la ingeniería electrónica. Sin embargo, la ingeniería eléctrica se le cruzó en el camino y terminó enamorado de ella.

A principios de 2021, asumió el reto de alinear a al Grupo de Energía de Bogotá con las macrotendencias del sector energético: la descarbonización, la movilidad sostenible y la digitalización, entre otras. Daniel asegura que “el modelo no puede seguir siendo el mismo, no podemos seguir pensando en ser una compañía de infraestructura y mercado regulado. El mundo está cambiando y la innovación es el motor de crecimiento a largo plazo de la compañía”.

 

Daniel Muñoz, gerente de innovación del Grupo Energía Bogotá.

DANIEL MUÑOZ
“LA INNOVACIÓN DEBE SER PARTE DE NUESTRO ADN”

Mayo de 2021
Cuando era niño, se distraía jugando con imanes y carros con cables que él mismo les adaptaba. Recuerda que su padre, de quien heredó el gusto por la electrónica, lo llevaba a comprar materiales para ‘cacharrear’ en su natal Medellín. Fue así como a la hora de elegir carrera se inclinó por la ingeniería electrónica. Sin embargo, la ingeniería eléctrica se le cruzó en el camino y terminó enamorado de ella. Estudió ambos programas al mismo tiempo y asegura que la flexibilidad de la Universidad de los Andes le permitió explorar distintas áreas de estudio y enfocarse en la que más le llamaba la atención. “En los últimos semestres descubres que la ingeniería eléctrica tiene partes no tan técnicas como la relacionada con el ámbito económico, que fue la que más me interesó” afirma.

Daniel se define como una persona dedicada y estudiosa. Reconoce que ha tenido oportunidades y privilegios, pero está convencido de que estudiar mucho y tener una meta definida desde el principio da frutos. De ahí que haya obtenido sus títulos como ingeniero eléctrico y electrónico con la distinción Magna Cum Laude hace apenas diez años y ya tenga una trayectoria profesional exitosa.

Siempre ha sido minucioso con sus temas de investigación, le gusta ir hasta el fondo de la cuestión para conocer los detalles. Ahora que está en la industria confiesa que quisiera tener más tiempo para profundizar en los temas, pero “resulta ineficiente y al final lo importante es estar comprometido con lo que uno hace y ser íntegro”.

Su carrera académica ha estado influenciada por la profesora Ángela Cadena, su asesora de tesis en la maestría en Ingeniería Eléctrica, de la cual también se graduó con honores. Gracias a sus consejos y su apoyo, consiguió una pasantía de investigación en la Universidad de McGill en Canadá. Durante su estadía en Montreal decidió cruzar la frontera y explorar opciones para seguir con el doctorado enfocado en mercados energéticos. Viajó dieciocho horas en bus hasta llegar a Ítaca, en Estados Unidos, para entrevistarse con profesores expertos en este campo. Al poco tiempo, obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Cornell.

“El modelo no puede seguir siendo el mismo, no podemos seguir pensando en ser una compañía de infraestructura y mercado regulado. El mundo está cambiando y la innovación es el motor de crecimiento a largo plazo de la compañía”.
Daniel Muñoz Álvarez

Al terminar su doctorado, quiso cambiar de rumbo. Había dedicado varios años a escribir artículos de investigación y le entusiasmaba la idea de experimentar el mundo de la industria. Se mudó a Nueva York para trabajar en GreenTech Media y, luego se fue a Houston, y estuvo en Wood Mackenzie. Estas compañías son líderes en el sector de las energías renovables y la investigación de mercado en nuevas tecnologías para empresas de servicios públicos. “Combiné mi pasión por la investigación con el relacionamiento con la industria. Leía reportes y hablaba con proveedores y usuarios de la tecnología para entender el día a día del sector”, dice Daniel sobre su labor en esos cuatro años.

La experiencia fue enriquecedora y quiso seguir conectado con la industria. Tuvo la oportunidad de volver al país gracias a Juan Ricardo Ortega, actual gerente de Grupo Energía Bogotá, quien años atrás había mostrado interés en tenerlo en su equipo de trabajo. A principios de 2021, asumió el reto de alinear a esta multilatina con las macrotendencias del sector energético: la descarbonización, la movilidad sostenible y la digitalización, entre otras. Este ingeniero uniandino afirma que “el modelo no puede seguir siendo el mismo, no podemos seguir pensando en ser una compañía de infraestructura y mercado regulado. El mundo está cambiando y la innovación es el motor de crecimiento a largo plazo de la compañía”.

Resalta que a futuro se van a necesitar profesionales abiertos al cambio porque vivimos en un mundo en constante transformación. Este uniandino está convencido de que “la innovación debe ser parte de nuestro ADN» y que, además, la Universidad facilita esto, porque pone a disposición de sus estudiantes currículos a medida, una amplia oferta de clases en diversas áreas y profesores con diferentes perfiles. “Siento que a los profesores de Los Andes les interesa cultivar talentos e inspirar, para que uno se prepare y después vuelva a aplicar lo aprendido”.

¿Estudias o quieres estudiar ingeniería en Los Andes? Daniel Muñoz tiene un consejo para ti:

 

Juan Benavides, miembro de la Misión de Sabios de Colombia.

JUAN BENAVIDES
UN SABIO CONTEMPORÁNEO

Agosto de 2019
Juan Benavides tiene muchas definiciones para sí mismo: es veloz, inquieto, práctico, muy duro y bastante cortante. Tiene, además, muy claro su valor de mercado, es disciplinado y busca siempre una visión de contexto que le ayuda a entender dónde está y qué puede hacer para mejorar una realidad.

Él es miembro de la nueva Misión de Sabios de Colombia. Es uno de los 43 expertos convocados por el Gobierno para aportar en la construcción e implementación de una política pública en educación, ciencia, tecnología e innovación para el país, y está encargado de la coordinación del grupo de energía sostenible, dada su trayectoria en ese sector.

En su perfil como miembro de la misión, el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación -Colciencias-, destaca que es, además, arquitecto de soluciones en infraestructura, ciudades, política pública, organización industrial, contratos, estrategia, transformación de negocios, y matemática financiera. Y, él mismo, entre sus destrezas, reconoce la habilidad para comprender la economía política en temas claves para el desarrollo, como el agua o el transporte.

De hecho, uno de sus últimos aportes está relacionado con la estructuración del Plan Maestro de Transporte Intermodal, una propuesta de infraestructura para el comercio exterior, el desarrollo regional y la integración del territorio nacional entre 2015 y 2035. Lo hizo como investigador de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo), donde también ha llevado a cabo investigaciones y propuestas sobre instituciones regulatorias, transporte de gas natural y asuntos de telecomunicaciones, entre otros.

También fue especialista sénior de infraestructura en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para el que ahora es consultor, y ha sido consultor del Banco Mundial, la Corporación Andina de Fomento (CAF), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), así como para gobiernos latinoamericanos, como El Salvador, que recientemente le encargó la elaboración de su Plan Maestro de Infraestructura.

Estudió en Los Andes Ingeniería Eléctrica durante los años 70, una época en la que esa era una carrera de vanguardia y contaba con profesores recién graduados de doctorado en universidades extranjeras y que vinieron al país a enseñar en pregrado los libros que ellos acababan de estudiar. “Fue una educación muy versátil y de alta calidad”, recuerda.

Después se formó en Matemáticas Avanzadas, en la Universidad Nacional, y en Gestión de Sistemas Energéticos, de nuevo en Los Andes, para luego cursar un doctorado en Economía Minera de la Universidad Estatal de Pennsylvania. “Yo había quedado con un gusto por las matemáticas, pero fue ahí cuando aprendí a leer los contextos”, señala ya pausado, después de haber aprendido a dominar la frustración.

“Uno se frustra si tiene las expectativas equivocadas. De joven uno propone cambiar el mundo, pero luego, cuando entiende que puede cambiar solo un trozo de la realidad, ve como lo cambia y ya no se frustra”
Juan Benavides

Su clave está en pensar estratégicamente, en anticiparse a la forma como las cosas podrían no funcionar y buscar soluciones robustas que soporten los juegos de intereses y otras eventuales dificultades en la implementación de los planes. “Si antes un ingeniero se emocionaba solamente por la tecnología, ahora debe preocuparse además por los aspectos prácticos de la puesta en funcionamiento de su propuesta, aun cuando haya personas o corporaciones que no estén de acuerdo con lo proyectado”, explica. Por eso, hace tiempo cambió lo estético por lo práctico. “No está mal soñar, pero hay que hacer que las cosas sucedan”.

Y para él, hacer que las cosas sucedan implica, sencillamente, trabajar. “No importa cómo, lo importante es aportar”. Por eso está en la Misión Internacional de Sabios, cuya meta es entregar en diciembre una propuesta para hacer que el país avance en ciencia, tecnología e innovación.

Y en esta ocasión, piensa Benavides, lo importante es planear cómo garantizar una financiación sostenible y una apropiación de la investigación por parte del sector privado. En ese caso, “el reto no es decir qué hacer, sino cómo hacerlo”, sobre todo porque si algo ha confirmado tras años de experiencia, es esa teoría del economista indio Kaushik Basu que señala que si un resultado no corresponde a un equilibrio económico -es decir, a unas expectativas y a unas capacidades- no hay ley que lo pueda implantar. Palabras más, palabras menos: “usted no saca nada con las normas si las normas son lo único”, explica Benavides.

Así que las recomendaciones que prepara con sus compañeros de misión serán válidas –y útiles– siempre y cuando haya presión competitiva en el entorno privado, “de lo contrario no se logra nada”, asegura este hombre al que no le gusta asumirse a sí mismo como un sabio. “Es un término anacrónico para este siglo, cuando ya el conocimiento está al alcance de todos. Ese calificativo no me hace ni mejor ni peor que los colegas, ni debe considerarse un honor. Hay mucha gente que sabe más y no está en la Misión”, asegura con la certeza y humildad que se les endilga a los sabios. Digamos entonces que él es uno contemporáneo.

 

En Los Andes

Juan Benavides ha sido profesor de las Facultades de Ingeniería y Administración de la Universidad, Vicedecano de Investigación en Ingeniería y director del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo (CIDER)