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Etiqueta: ambiental

Seis retos de la industria de energías renovables en Colombia

Álvaro Torres | Consultor, empresario y profesor titular retirado de la Universidad
de los Andes. | [email protected]

Julio de 2022
Si bien Colombia ha avanzado en establecer los lineamientos, las hojas de rutas y las metas para el desarrollo del sector energético, con miras a lograr una transición sostenible, dentro de la cual las energías no convencionales son protagonistas, todavía hay desafíos y barreras por superar. 

Para conocer cuáles son estos retos que aún tiene el país, invitamos a Álvaro Torres, quien fue profesor de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de los Andes por más de 35 años y que por más de 5 años ha trabajado en el sector de las energías renovables a través de su empresa, Electryon Power Inc., en la que ha originado y desarrollado proyectos por un poco más de 500 megavatios de energía solar y que también trabaja en iniciativas de producción de hidrógeno verde.

“Conozco lo que está pasando porque he vivido las dificultades que hay cuando se empieza a desarrollar un sector como este en el país. Yo creo que el gobierno ha hecho un buen trabajo en los temas de promoción y regulación de las energías renovables. Con la ley de Transición Energética se establecieron unas bases muy importantes. Sin embargo, hay muchos temas y retos que todavía se necesitan resolver y que puedo resumir en seis, principalmente”, manifestó Torres.

 

1.Mejorar y acelerar la regulación ambiental. Un reto importante es mejorar y acelerar la expedición de la regulación ambiental para la realización de estos proyectos, ya que lo relacionado con el ambiente es el principal motivador de las energías limpias para reducir la huella de carbono y, por lo tanto, los retos ambientales son los primeros que habría que vencer.

“La regulación debe mejorarse o perfeccionarse para estar acorde con las tecnologías renovables. Hoy en día se manejan términos de referencia que no tienen en cuenta las características específicas de cada tecnología y, por lo tanto, se generan sobrecostos en el desarrollo de proyectos y trámites adicionales innecesarios. Por ejemplo, para iniciativas de energía solar hay requerimientos que tienen que ver con emisiones de ruido y de gases, que no existen en estos proyectos, pero que vuelven más lento y complicado hacer un estudio ambiental.
Por otro lado, se debe avanzar en la regulación ambiental para la producción de hidrógeno verde. El gobierno estableció una hoja de ruta para este recurso, y es entendible que todavía no haya una regulación ambiental, porque es un área bastante incipiente. Sin embargo, ya hay empresas como nosotros que estamos iniciando proyectos en producción de hidrógeno tanto para el mercado nacional como el mercado internacional”, aseguró el empresario.

2.Los cambios regulatorios. Para el ingeniero, el segundo reto del sector desde el punto de vista empresarial, es estar muy atento al tipo de regulación y a la oportunidad de una nueva regulación en cada momento. Aunque, afirma, que los cambios regulatorios son normales y necesarios en la transición energética, que va más rápido de lo que se pensaba, algunos han causado traumatismos y demoras.

“Por ejemplo, la resolución de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) 075 de 2021 implementó unos cambios importantes y necesarios, pero no tuvo en cuenta bien los tiempos y las obligaciones de todos los agentes del mercado, lo cual implica que la entrada de proyectos nuevos que se pensaban implementar este año, se va a demorar por lo menos seis o doce meses», añadió.

Sin embargo, destacó que uno de los beneficios de esta resolución fue darle más seriedad al mercado y quitarle especulación, al limpiar del sistema alrededor de 4.500 megavatios que estaban siendo ocupados por desarrolladores que tenían la conexión, pero no la capacidad para desarrollar los proyectos correspondientes, con lo que se desaprovechó la oportunidad para que otros desarrolladores, con mayores recursos y capacidad, implementaran iniciativas viables.

3.Aumentar la capacidad del sistema eléctrico. Colombia tiene como reto, especialmente, planificar el sistema eléctrico y reorientar sus objetivos. Esta es una necesidad, ya que en la actualidad el sistema eléctrico tiene algunas limitaciones como, por ejemplo, la infraestructura de líneas de transmisión en La Guajira para los proyectos de energía eólica.

“La mayoría de las plantas de viento están situadas en La Guajira, donde no hay líneas de transmisión, porque nunca hubo una demanda para llevarlas allá. Por lo tanto, la gran cantidad de generación eólica está represada allí y no se ha podido iniciar”, explicó.

Según Torres, nuestro sistema eléctrico estuvo planificado principalmente para las centrales térmicas y las hidráulicas, pero en el caso de las centrales solares, que se pueden ubicar en cualquier parte del país, tienen menos posibilidad de conectarse al sistema, “porque este no estuvo planificado para este tipo de generación más distribuida, se debe trabajar en ampliar la infraestructura”, añadió.

 

4. Seguridad jurídica y procedimientos. Otro de los retos destacados por el profesor tiene que ver con la necesidad de que el sector cuente con seguridad jurídica. “Todos necesitamos procedimientos y tiempos muy claros con las entidades que dan los permisos ambientales y de construcción, y con todos los demás actores del gobierno, para que se den las cosas entre los tiempos establecidos en la ley y que todo funcione armónicamente. A veces las corporaciones, sobre todo regionales, se toman más tiempo y eso dificulta, entorpece y encarece el desarrollo de los proyectos y, por lo tanto, al final, encarece los servicios”, aseguró.

Añadió además que se debe tener una mejor comunicación entre las distintas entidades públicas que participan en el desarrollo del sector: Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), Corporaciones Autónomas Regionales (CAR).

5.Las compras de la energía y créditos de los bancos. La forma de hacer las compras de energía y el entendimiento de los bancos sobre los términos de los créditos debe ajustarse: “Un proyecto de energía limpia no se puede hacer sin créditos por lo menos a 10 años o a 15 años y necesitamos que las compras de energía que hagan las electrificadoras correspondan con esos tiempos porque todo el mundo estaba acostumbrado a comprar energía por 2 o 3 años, pero eso era cuando era hidráulico y esto ahora tiene que ir cambiando”, enfatizó.

6.Fortalecimiento institucional. Por último, el país tiene el desafío de fortalecer sus instituciones para aumentar las capacidades de todo el sistema y responder a la dinámica del sector. Esto significa robustecer al ministerio de Minas y Energía, la Unidad de Planeación Minero-energética (Upme), la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) para que puedan ser más ágiles y atender a los cambios tecnológicos.

Nicolás Estrada, Director del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental, Universidad de los Andes.

NICOLÁS ESTRADA
“COMO ESPECIE, LA SOSTENIBILIDAD ES UNA OBLIGACIÓN VITAL”

Septiembre de 2021
CONTACTO: El planeta enfrenta una crisis ambiental sin precedentes que demanda acciones urgentes, ¿cómo empezar a construir territorios más sostenibles?

Nicolás Estrada (N.E.): Por definición, sostenible es que se sostiene, que perdura en el tiempo. Por lo que la principal característica de un territorio sostenible sería necesariamente abandonar los hábitos que lo hacen insostenible, e ir generando dinámicas que nos permitan relacionarnos de forma respetuosa con el entorno del que hacemos parte. Uno de los cambios necesarios es superar la mirada dualista del entorno en la que, por un lado, estamos los humanos y, por el otro, la naturaleza que podemos utilizar. La nueva narrativa debería ser entonces ‘monista’: no usamos el ambiente, sino que hacemos parte de él y entendemos que somos tan solo una de las muchas partes que tiene.

CONTACTO: ¿Cuál sería la clave para lograr un tránsito efectivo entre una mirada y la otra?
N.E.
: Hace unos semestres, en un curso de introducción a la ingeniería civil, tuvimos la oportunidad de conversar con la antropóloga Natalia Robledo, a propósito del ingeniero Miguel Triana, que vivió hace siglo y medio. Ella nos explicaba que, en la ingeniería civil de esa época, la metáfora dominante era la idea de que debíamos ‘domar’ el entorno, por ejemplo hacer vías para conectar los territorios y generar una realidad de pertenencia, de nación. Era una óptica colonizadora, civilizadora incluso. Luego, pasamos a la metáfora del progreso, muy centrada en el control de la naturaleza y en el crecimiento de nuestro aparato económico. Creo que ahora necesitamos pasar a la metáfora del bienestar, del respeto, al cuidado de esta casa común, porque la sostenibilidad que está en juego es la nuestra como especie. Por eso hace falta partir del reconocimiento de que somos animales racionales y gregarios, tenemos que incorporar que el bienestar individual está ligado al bienestar comunitario. Por ejemplo, con esto en mente, la idea de una infraestructura desconectada de sus efectos sobre el medio ambiente es absurda.

CONTACTO: ¿Cuál debería ser el punto de partida para concebir esa ‘infraestructura para el bienestar’?
N.E.
: Interiorizar la idea de que un sistema de infraestructura, además de proveer ciertos servicios básicos, es también el reflejo de lo que la sociedad quiere ser, la historia que cuenta de sí misma. Un sistema de infraestructura es algo vivo, que continuamente se está moldeando a nuestra medida; y uno de los papeles de la infraestructura es soportar, realizar, esas ficciones que son importantes para nosotros y que nos unen en un proyecto común. Por ejemplo, pensemos en el sistema Transmilenio, en el que se mueven muchas más personas que en vehículos particulares. Podemos decidir a cuál de los dos medios le asignamos más recursos. ¿Qué dice esto de nosotros y de la sociedad que queremos ser? Otro ejemplo, pensemos en un sistema como el Viaducto Gran Manglar, sobre la Ciénaga de la Virgen. Si decidimos secar el manglar para construir la vía o si decidimos hacer un viaducto para proteger ese ecosistema, estamos imaginando dos historias muy distintas de nosotros mismos.

“Necesitamos pasar a la metáfora del bienestar, del respeto, al cuidado de esta casa común, porque la sostenibilidad que está en juego es la nuestra como especie.”

CONTACTO: ¿Qué retos tienen las ingenierías civil y ambiental en esta materia en Colombia?
N.E.
: Las dos tienen una relevancia enorme en el contexto colombiano. Las necesitamos para desarrollarnos como sociedad y para proveer bienestar para la población que no lo tiene. Por ejemplo, es difícil de creer, pero el 15 % de los colombianos no tienen acueducto y el 20 % no tienen servicio de alcantarillado, ni hablar de la cobertura en servicios de comunicación, que han sido tan importantes en el contexto de la pandemia. Desde el punto de vista ambiental, los retos también son enormes, por ejemplo, 20 % de nuestra población no tiene acceso a sistemas de recolección de basuras, y todavía vertimos sin ningún tratamiento la mayoría de nuestras aguas residuales. Adicionalmente, estos retos existen en contextos complicados, como una población creciente y con índices de pobreza muy altos, un ambiente de recursos escasos, y un sistema decisorio ineficiente y en algunos casos corrupto. Al mismo tiempo, también tenemos condiciones que pueden potenciar nuestro desarrollo, como una población joven cada vez más formada y tecnificada, y procesos nacionales como el acuerdo de paz, que aumentan nuestra capacidad de inversión y nos permiten cambiar de discurso.

CONTACTO: ¿De qué maneras las ingenierías civil y ambiental uniandinas están respondiendo a esas necesidades?
N.E.
: En los años recientes, hemos vivido un proceso de reflexión interesante que se concreta en la reforma curricular de nuestros dos programas de pregrado actuales. La transición hacia estos programas reformados empezará en los próximos semestres. Desde un punto de vista más general, y en buena medida gracias a nuestras actividades de investigación y consultoría especializada, el Departamento ha sido activo en el análisis de las dinámicas complejas que se crean en la interacción entre la sociedad, su base física y su entorno natural. Estas dinámicas han dado paso a un futuro programa en el área de sistemas urbanos sostenibles. También hemos trabajado mucho en la formación de habilidades transversales, cada vez más importantes en un mundo interconectado y diverso.

CONTACTO: ¿Este futuro programa se adapta a la tendencia que concibe a las ciudades como ecosistemas?
N.E.
: Tenemos una interacción y un impacto importante en el entorno social que nos acoge y parte de ese entendimiento resulta en una dinámica de cambio y adaptación. En su libro ‘Sapiens: de animales a dioses’ el antropólogo israelita Yuval Noah Harari muestra que lo que nos hace fuertes como humanos es nuestra capacidad de cooperar flexiblemente y en grandes números. Este fenómeno nos convierte en un sistema complejo, y, como cualquier sistema complejo, posibilitamos la emergencia de propiedades que no existen a la escala del individuo o del grupo pequeño. Algunas de estas propiedades son deseables, como la cultura y la ciencia; otras son problemáticas, como la contaminación y la desigualdad social. Una de estas propiedades emergentes es la aparición de estos «monstruos maravillosos» que llamamos ciudades; en cierta forma, el futuro programa nace de ese interés.

«Una de estas propiedades emergentes es la aparición de estos ‘monstruos maravillosos’ que llamamos ciudades; en cierta forma, el futuro programa nace de ese interés.

CONTACTO: ¿En qué innovan estos programas con miras a la consolidación de territorios sostenibles?
N.E.
: Lo más valioso que aportan es una nueva manera de relacionarnos con los problemas de la ciudad, entendiéndolos e interactuando con ellos de forma más interconectada y orgánica, trascendiendo la visión tradicional de los problemas de infraestructura y del medio ambiente. Por ejemplo, entendiendo que la crisis ambiental es también social porque sus efectos negativos se concentran en sociedades vulnerables.

CONTACTO: ¿Cuál es –o debería ser– el aporte de los profesores e investigadores en esta labor?
N.E.
: En mi opinión, estamos en un momento de la historia en el que más allá de avances tecnológicos necesitamos un cambio de paradigma, que apunte a reinventar la forma como hacemos ciencia y tecnología, y a entender la relación que esto tiene con nuestro entorno. Tenemos la gran tarea de transferir lo que hacemos para tener un impacto más directo y medible sobre la sociedad que nos acoge. Esto ya lo están logrando muchos de nuestros profesores, quienes han entendido las problemáticas, aportan información y motivan debates útiles para orientar a tomadores de decisión en diferentes temas, por ejemplo: la prohibición del uso de asbesto, la conservación del patrimonio colonial, la conservación de nuestro entorno biótico, la calidad del aire y el funcionamiento de pavimentos, entre otros temas cruciales para las ciudades.

CONTACTO: ¿Estamos de cara a un nuevo llamado para la academia?
N.E
.: Yo creo que sí. Creo que es momento de mirarnos y cambiar el paradigma, de entender nuestro papel como formadores, no solo de nuestros estudiantes sino de la comunidad en general, e idear maneras para que el conocimiento técnico y científico permee cada vez más en la sociedad.

Juan Sebastián Mayorga, ingeniero ambiental uniandino y científico de National Geographic.

JUAN MAYORGA
INGENIO PARA CONSERVAR LOS OCÉANOS

Septiembre de 2021
Desde 2015, cuando se vinculó al equipo de Pristine Seas –la iniciativa de conservación marina más importante de National Geographic– Juan Sebastián ha contribuido a la protección de área marinas en todos los océanos del planeta, desde el Ártico hasta el Antártico, explorando y estudiando los lugares más salvajes y trabajando con gobiernos y comunidades para garantizar su protección.

Su primera inmersión

Más que un trabajo, su vida en el mar es una vocación reforzada con el pasar de los años. Su fascinación por los océanos apareció en la niñez como una manera de aterrizar una profunda afición por los dinosaurios. “Además de coleccionar la revista National Geographic, con mi papá solíamos ver los documentales y un día vimos un especial en el que narraban que los tiburones habitan el mar desde la misma época en que vivieron los dinosaurios. La idea de que los tiburones fueran fósiles vivientes y hayan sobrevivido a la misma extinción masiva que acabó con los dinosaurios, me atrapó. Despertó una pasión absoluta por estos animales y, posteriormente, por su hábitat”, relata.

Años después, esa misma pasión lo motivó a vivir un año en Filipinas, en donde –a diferencia de lo que había sido su vida en medio de la Cordillera de los Andes– logró entender cómo los océanos eran vitales para el bienestar de millones de personas.

Mar e ingeniería, una amalgama posible

La experiencia en Filipinas acentuó su deseo por dedicarse a la biología marina, por eso, aunque decidirse por Ingeniería Ambiental en Los Andes no fue necesariamente sencillo, sí fue acertado.

“La Ingeniería Ambiental resultó combinar la biología y la ecología con las herramientas matemáticas, el pensamiento crítico y la perspectiva de lo cuantitativo. En Los Andes pasé cuatro años muy enriquecedores en los que aprendí un sinfín de cosas que jamás imaginé llegarían a ser tan importantes para mí”.
Juan Sebastián Mayorga

En su paso por la Universidad, Luis Alejandro Camacho fue un guía indiscutible. Juan Sebastián aún recuerda aquella clase en la que el profesor abordó los impactos de la descarga de sedimentos del río Magdalena sobre los corales de las Islas del Rosario. “¡En ese momento exacto me di cuenta de que conectar la ingeniería ambiental y la conservación marina era posible!”.

Al momento de desarrollar su proyecto de grado, fue el mismo profesor Camacho quien lo contactó con sus pares de la Universidad Nacional de Medellín, quienes lo aceptaron para hacer una pasantía en el Grupo de Investigación en Oceanografía e Ingeniería Costera (OCEANICOS). Así empezó a aplicar las herramientas con que lo había dotado la ingeniería en problemas de salud y conservación de los océanos.

Poco después, con una beca de Sea Education Association viajó a Estados Unidos para hacer un programa intensivo de oceanografía y navegación en el que tuvo la oportunidad de cruzar el océano Pacífico desde la Polinesia Francesa hasta Hawaii , una experiencia inolvidable que marcó el inicio de lo que serían los años venideros. Posteriormente, otra beca le abrió las puertas a la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB) a cursar una maestría en Ciencias Ambientales con énfasis en manejo de recursos marinos.

Ser ingeniero en el mundo de la conservación marina

En enlace con National Geographic fue casi natural. El Decano de su facultad en UCSB lo puso en contacto con Enric Sala, líder de Pristine Seas, quien vio el potencial de sumar un miembro más a su equipo que pudiera aportar la visión conjunta de la ingeniería y las ciencias ambientales en la misión de proteger los últimos lugares salvajes en los océanos. Aunque ha sido un gran reto hacer parte de un equipo multidisciplinar y tan diverso –conformado por científicos en diversas áreas, economistas, comunicadores, documentalistas, editores, fotógrafos, biólogos y relacionistas públicos, entre otros–, para Juan Sebastián son precisamente las bases que le dio la ingeniería las que le han permitido integrarse con éxito, dialogar y trabajar en la misma dirección.

Con esas mismas bases ha enfrentado los desafíos propios de ejercer la ingeniería ambiental. “Un gran reto es luchar contra el estereotipo del ambientalista; de que ponemos a los árboles o a los animales por encima del desarrollo económico y el bienestar humano. Con los años, he aprendido a proyectarme como un profesional que entiende que el desarrollo económico y la conservación del ambiente no necesariamente tienen por qué ir en contravía. En el mar, la conservación no solo busca proteger ecosistemas, también ayuda a recuperar pesquerías sobreexplotadas, a desarrollar actividades económicas sostenibles como el turismo de naturaleza, y a reforzar los vínculos de identidad cultural y espiritual que todos –de alguna u otra manera– tenemos con el océano”.

En su concepto, los elementos de la ingeniería le han dado el empuje para llegar al lugar en el que quería estar. “La ingeniería es una carrera que brinda herramientas que pueden ser empleadas en muchos escenarios. Esa manera crítica y cuantitativa de pensar los problemas es trascendental» asegura.

“En mi caso, saber programar, escribir código, sentirme cómodo con las matemáticas, procesar grandes cantidades de información y no intimidarme cuando me enfrento a una ‘avalancha’ de datos ha sido como tener un súper poder que en el ámbito de la conservación marina no es muy común”..
Juan Sebastián Mayorga

Labor científica: entre la esperanza y la acción

Las competencias anteriores, al igual que la apertura de los profesores para la mentoría, son cosas que agradece a la Facultad de Ingeniería y a Los Andes. Por lo que no duda en aconsejar a futuros ingenieros uniandinos que cultiven relaciones de mentoría bidireccionales con los docentes y les expresen sus intereses para que, así como lo hizo Luis Camacho con él, puedan orientarlos en la dirección correcta de sus sueños, aún cuando el campo de acción pueda llegar a ser algo desalentador.

En efecto, la degradación del planeta, sus recursos naturales y sus mares y océanos han alcanzado niveles alarmantes. “Hay mucha evidencia científica de que necesitamos proteger al menos el 30 % de nuestro planeta para reversar la crisis actual de biodiversidad y el cambio climático. En el caso de Colombia, aunque ha habido avances significativos en materia ambiental como, por ejemplo, la expansión del Santuario de Fauna y Flora Malpelo y del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, hay un constante hostigamiento a líderes ambientales que es sumamente preocupante”.

A pesar de ese panorama, Juan Sebastián se mueve entre la esperanza y la acción, y los resultados de su trabajo hablan por sí solos: su investigación aplicada ha contribuido a la declaración de 24 área marinas protegidas en todo el mundo incluyendo varias en América Latina como en las islas Revillagigedo (México), el archipiélago de Juan Fernández y Cabo de Hornos (Chile), Tierra del Fuego (Argentina), y las islas Darwin y Wolf en Galápagos (Ecuador). Esta ultima protege la biomasa de tiburones más alta del planeta.

Otros de sus trabajos –publicados en revistas de gran renombre internacional– han tenido también un impacto significativo. Hace un par de años, la revista Science publicó su trabajo para desarrollar un sistema que –con procesamiento de datos satelitales y uso de algoritmos de inteligencia artificial– permite monitorear e identificar actividades de pesca industrial en todo el planeta, en alta resolución y en tiempo casi real. Y más recientemente, la revista Nature publicó otro de sus trabajos en el que se priorizan lugares específicos del mundo en los que se pueden obtener mayores beneficios –en términos de conservación marina, seguridad alimentaria y acción climática– si se protege la biodiversidad marina.

Con base en su experiencia, a sus futuros colegas los invita a mantener viva la esperanza, a permanecer enfocados y –al igual que lo hacen en su equipo de Pristine Seas– a estar dispuestos a ir más allá de la ciencia y “hacer que las cosas pasen”.

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¿QUÉ HACE UN INGENIERO AMBIENTAL?

¿QUÉ HACE UN INGENIERO AMBIENTAL?EN CAMPO DE ACCION, CONTACTO 21

Mayo de 2021
Contrario a lo que se cree, desde la ingeniería ambiental no solo se busca conservar y restaurar los recursos naturales y la biodiversidad, sino que también se conciben soluciones para salvaguardar la salud pública. ¿Te has preguntado qué más puede hacer un ingeniero ambiental, dónde puede desempeñarse y con quiénes suele trabajar? Descubre más del mundo de la Ingeniería Ambiental a través de este proyecto que busca combatir la resistencia bacteriana en aguas residuales de Bogotá.

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Descubre el mundo de la Ingeniería Ambiental a través del proyecto de Sebastián Jaramillo, quien busca combatir la resistencia bacteriana de las aguas residuales de Bogotá.

¿Cuál es el aporte de la ingeniería ambiental a la sociedad?

Los ingenieros ambientales lideran, planean, diseñan, implementan y operan proyectos para la mitigación y control de la contaminación ambiental (agua, suelo y atmósfera) causada por las actividades humanas. Trabajan en conservar y restaurar los recursos naturales y la biodiversidad, y en prevención, control y mitigación de impactos.

¿Cuáles son los campos de acción de un ingeniero ambiental?

Los ingenieros ambientales de la Universidad de los Andes tienen la posibilidad de elegir un énfasis que les permitirá fortalecer sus conocimientos y habilidades en una de las líneas de desempeño de la Ingeniería Ambiental. Estas líneas son:

    • Caracterización, modelación, análisis y control de la contaminación atmosférica.
    • Salud pública, ocupacional y ambiental.
    • Caracterización, modelación, análisis y sostenibilidad de hidrosistemas y ecosistemas.
    • Hidrología, meteorología y variabilidad climática.
    • Gestión y manejo sostenible de residuos sólidos, peligrosos y sitios contaminados.
    • Manejo sostenible de sistemas de abastecimiento y aguas residuales y pluviales.
    • Química, biotecnología y nanotecnología ambiental.

¿Con quién trabaja un ingeniero ambiental?

El ingeniero(a) ambiental tiene una visión transdisciplinar e integra sus conocimientos a otras disciplinas como la biología o la química, las ingenierías civil, química o mecánica; así como otras profesiones que requieren de su acompañamiento experto para el diseño, ejecución y seguimiento de proyectos, tales como el derecho, la medicina, el diseño y la administración. El ingeniero ambiental uniadino participa en proyectos públicos y privados que requieren análisis, prevención y control de los impactos ambientales para ser desarrollados de forma sostenible.

También puede continuar su labor como investigador y hacer su carrera en la academia y docencia universitaria, profundizando en su área de interés y aportando al desarrollo y avance de la disciplina a nivel mundial.

¿Cuál es el nivel de empleabilidad de los ingenieros ambientales uniandinos?

Según el ranking de Empleabilidad de Egresados 2022 de Quacquarelli Symonds (QS), los egresados de la Universidad de los Andes tienen mayores oportunidades de conseguir trabajo que sus pares de otras instituciones de educación superior. En este ranking, Los Andes se ubicó como la primera en Colombia y la cuarta en América Latina.

De acuerdo con el Observatorio Laboral para la Educación (OLE), con datos de los estudiantes graduados con un solo título en Colombia entre 2014 y 2018, durante el primer año de graduados, la tasa de empleabilidad para los uniandinos fue del 82%, mientras que para los egresados de otras universidades fue del 79%.

¿Cuánto gana un ingeniero ambiental uniandino?

De acuerdo con el Observatorio Laboral para la Educación (OLE), con datos de los estudiantes graduados con un solo título en Colombia entre 2014 y 2018, dentro de los cinco años siguientes a la obtención del grado, los salarios promedio de los egresados uniandinos son un 27% más altos a los de otras universidades.

¿Cuál es el pénsum del pregrado en Ingeniería Ambiental?

Conoce aquí el plan de estudios del pregrado en Ingeniería Ambiental en Los Andes.

 

Descarga el folleto de Ingeniería Ambiental

Conoce más del programa aquí

 

Un ingeniero ambiental para destacar:

JORGE CARRILLO CARDOSO

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Actual gerente general de Empresas Públicas de Medellín, EPM. Fue Viceministro de agua y saneamiento básico de Minvivienda y superintendente delegado de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios SSPD. Jorge es ingeniero civil e ingeniero ambiental y magíster en Gerencia Ambiental de la Universidad de Los Andes. Ha sido alto funcionario del Gobierno y consultor, liderando la formulación de políticas públicas, regulación, proyectos y programas para entidades del sector público y privado en gestión sostenible, seguridad hídrica y economía circular, estructuración de proyectos y direccionamiento estratégico de proyectos público-privados. También ha sido miembro de las juntas directivas de ISA y EPM.