Un ‘todero generalista’, así se describe Luis Fernando Alarcón Mantilla, pues la vida lo ha llevado a “asumir responsabilidades de carácter muy general en distintos sectores”. Ha ocupado posiciones de primer nivel en ámbitos muy diversos como la presidencia de la Flota Mercante Gran Colombiana, empresa de transporte marítimo; de Asofondos, gremio de los fondos de pensiones; y la gerencia de ISA (Interconexión Eléctrica S. A.). “He estado en organizaciones grandes, pequeñas, medianas, más formales o informales”, resalta, pero la clave de su éxito profesional ha sido adaptarse a las circunstancias de cada una, de la manera más flexible y con mucha entereza.Sus años como alumno de Los Andes estuvieron marcados por los movimientos estudiantiles de comienzos de la década de los setenta, que incluso llevaron a la suspensión de las clases en diferentes ocasiones. Por aquella época la Universidad era más pequeña, pero su modelo educativo ya tenía algunas de sus cualidades típicas, como la posibilidad de brindar una formación amplia, de acuerdo con los intereses de cada persona.Gracias a esto, mientras estudiaba ingeniería civil exploró áreas como la modelación matemática y la estadística, temas fuertes en ingeniería industrial, y comenzó a tomar algunas materias de economía.

“Hoy en día es común que las universidades ofrezcan una formación diversificada, pero Los Andes fue pionera. En la actualidad eso es indispensable, porque hoy no tiene mucho valor una educación tan profesionalizante, puesto que el conocimiento y las cosas van cambiando. Por el contrario, es más importante y útil tener una preparación amplia, diversa, con énfasis en aspectos humanísticos, sociales… que el estudiante tenga una visión mucho más integral del mundo, del conocimiento, de la ciencia, de la sociedad”, señala el también ex ministro de Hacienda y Crédito Público (1987-1990).

“Nunca he pensado en que quiero llegar a tal posición, no ha habido nada planeado ni deliberado; pero siempre he tratado de asumir las responsabilidades que he tenido en cada momento, con toda entrega, dedicación y empeño”
Luis Fernando Alarcón

Tan pronto obtuvo su diploma como ingeniero civil ingresó al Programa de Economía para Graduados, pero no se graduó, pues viajó a Estados Unidos para realizar la Maestría en Ingeniería Civil en Sistemas de Recursos Hidráulicos, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Inició su doctorado en esa misma institución; sin embargo, decidió volver a Bogotá con la intención de trabajar un tiempo y regresar más adelante para terminar sus estudios. Fue entonces cuando “la suerte y el azar” intervinieron, pues en la capital colombiana le ofrecieron la oportunidad de ocupar la jefatura de la Unidad de Inversiones Públicas en el Departamento de Planeación Nacional. “Eso definió buena parte de mi carrera, porque no terminé el doctorado y, a partir de ahí, pasé por distintos cargos y cuatro años después me convertí en Ministro de Hacienda”, añade.

Aunque han sido muchos y muy variados los retos profesionales a los que se ha enfrentado a lo largo de 45 años de carrera, su clave ha sido siempre afrontarlos con integridad y compromiso. “Nunca he pensado en que quiero llegar a tal posición, no ha habido nada planeado ni deliberado; pero siempre he tratado de asumir las responsabilidades que he tenido en cada momento, con toda entrega, dedicación y empeño”.

Es profunda la gratitud y el entrañable afecto que siente por la Universidad de los Andes, institución a la que siempre ha estado ligada. Hace más de dos décadas presidió Uniandinos, Asociación de Egresados de Los Andes, que le otorgó la Orden Séneca por su contribución. Además, desde hace cerca de 25 años forma parte del Consejo Superior de la Universidad y, en la actualidad, es miembro del Consejo Directivo.

A los universitarios les aconseja disfrutar los años estudiantiles, tratar de resolver dudas, hacer preguntas y expresar lo que piensen. “Deben aprovecharlos, porque después tendrán que enfrentar otras responsabilidades, pensar en valerse por sí mismos, en cómo es el empleo, en su vida laboral”.

Desde 2015 se ha dedicado a lo que él denomina ‘dar opiniones y consejos’. “Me retiré porque pensé: todavía tengo bastantes cosas para hacer y años para vivir. Quiero tener la oportunidad de disfrutarlos de otra manera, de adaptarme y de continuar haciendo cosas útiles y seguir aportando en lo que pueda. Mis labores actuales son un trabajo muy gratificante”, resalta.

En la actualidad, forma parte de la junta directiva del Grupo de Inversiones Suramericana, de Emgesa S. A., de Frontera Energy Corp., y de la Fundación Plan. Además, preside la junta directiva del Grupo Éxito. “El comercio minorista se ha vuelto tremendamente competido, han aparecido nuevos actores, nuevos formatos, y el comercio electrónico impone unos desafíos gigantescos”, comenta sobre los retos que afronta la compañía. Se siente afortunado, pues considera que el equipo de la empresa ha sido visionario y ágil en tratar de identificar —y la junta directiva en entender y validar—, las estrategias que les permitan adaptarse a esas circunstancias. “El Grupo Éxito ha sido muy exitoso al modificar y fortalecer algunos de sus formatos, para dar una respuesta apropiada a los cambios en los hábitos de consumo”, concluye.