En esta entrevista con CONTACTO, Jorge Villalobos, profesor titular del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Computación, comparte detalles sobre el ambicioso plan del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones para poner a 100.000 programadores al servicio del país, al igual que sus percepciones sobre la transformación digital en Colombia y el mundo.

CONTACTO: En su ruta hacia la transformación digital, ¿qué significa para el país contar con 100.000 nuevos programadores?

Jorge Villalobos (J.V.): Los programadores son la mano de obra calificada y quienes están llamados a construir las soluciones que requieren las empresas y el país en su proceso de transformación digital. Hace casi una década se identificó que en Colombia había un gran déficit de programadores, pero solo hasta ahora se hizo una propuesta viable y contundente: formar 100.000 en dos años. No son ingenieros, técnicos ni tecnólogos, sino un perfil profesional muy focalizado en la construcción de soluciones.

CONTACTO: ¿Cuál es su aporte y el de Los Andes en esta misión?

J.V.: Para la Misión TIC 2022 diseñamos un plan de formación de calidad en un plazo corto para un gran volumen de aprendices. Todo el diseño curricular y académico fue fruto de la experiencia de la Universidad de los Andes, que es líder en la formación de ingenieros de sistemas en Colombia. Otras diez universidades de todo el país se han encargado de ejecutar ese plan.

CONTACTO: El norte de la misión es la transformación digital de Colombia, ¿cómo va el país en ese camino?

J.V.: Uno de los dilemas de la transformación digital es que puede darse en distintos niveles y la capa superficial es la más común. Por ejemplo, con la pandemia, muchas empresas resolvieron abrir un portal de e-commerce para vender y esa es una transformación superficial de acceso al cliente. Pero cuando empezamos a revisar en profundidad, nos estamos quedando cortos. Esto es apenas normal, pues la transformación no es necesariamente sencilla, ni inmediata. Así como hay empresas nativamente digitales que son muy eficientes, ágiles, flexibles y sin jerarquías; el grueso de las empresas en Colombia es tradicional, su modelo de gobierno corporativo es complejo, les cuesta tomar decisiones y, por ende, transformarse. Para avanzar en esto la arquitectura es una herramienta indispensable. Procesos de arquitectura empresarial, de información y de negocio son los “cimientos”, las bases digitales para construir la transformación que se necesita.

CONTACTO: ¿Cómo se explica que la transformación digital esté ganando terreno?, ¿tiene mucho que ver la pandemia?

J.V.: La transformación digital existía desde mucho antes de la pandemia pero, en efecto, ésta la hizo más viable. Algunos expertos se atreven a decir que la transformación en el mundo se aceleró al menos cinco años como consecuencia de la pandemia. Pero, a diferencia de lo que se cree, ese impulso no está solo relacionado con ese factor, sino con la evolución propia de los negocios, pues entregar valor de manera digital se ha convertido en una gran ventaja competitiva. Negocios digitales en los sectores financiero, de educación y de seguros han demostrado funcionar muy bien con este enfoque. Ahora nos podemos encontrar con empresas que trabajan con productos físicos pero funcionan de manera digital; o empresas que operan de manera digital y también así es el valor que entregan a sus clientes o usuarios. El impacto ha sido gigante porque los diferentes negocios digitales están compitiendo realmente y, en su búsqueda de una operación más eficiente, las empresas tradicionales quieren volverse digitales.

CONTACTO: Pero hay organizaciones que, sin transformarse, también funcionan bien…

J.V.: Sí. Es común que sean los directivos quienes tomen decisiones basados solo en información muchas veces incompleta, y en su experiencia y el conocimiento que tienen del negocio. Curiosamente, así funcionan. Pero si contaran con suficiente información y algoritmos, y pudieran definir mejor su comportamiento y el de sus clientes la automatización de tareas sería impresionante, y no me refiero a automatización en términos de robótica, sino para la toma de decisiones, lo cual es fundamental. En educación, esto podría ser verdaderamente disruptivo, pues con información y algoritmos sería posible hacer cursos a la medida y, según el proceso de aprendizaje de cada estudiante, el algoritmo podría tomar decisiones sobre cómo reforzar temas o cómo evaluar.

“Algunos expertos se atreven a decir que la transformación en el mundo se aceleró al menos cinco años como consecuencia de la pandemia. Pero, a diferencia de lo que se cree, ese impulso no está solo relacionado con ese factor, sino con la evolución propia de los negocios”.
Jorge Villalobos

CONTACTO: Si todo apunta a información y algoritmos, ¿cuál es el papel que juegan las tecnologías en la transformación del país?

J.V.: Las tecnologías son habilitadoras, mas no garantizan por sí solas una transformación digital, ésta sólo es posible cuando se entiende cómo crear y entregar valor y se define el uso de las tecnologías de información dentro de ese proceso. Por ejemplo, podemos imaginar toda la plataforma tecnológica al servicio de la salud, pero no se trata de integrar sensores, Internet de las Cosas, robótica, inteligencia artificial y chatbots. La suma de eso es cero. Lo interesante es entender el negocio de la salud: dónde está el valor, cómo se entrega y cómo es la operación. Cuando se entiende al paciente, al médico y a todos los actores que participan, lo mismo que los procesos que se siguen, es posible identificar cómo integrar las tecnologías adecuadas en los puntos adecuados para que esa creación y entrega de valor sean realmente efectivas.

CONTACTO: ¿Existe en el país una verdadera inclusión digital que sustente todas estas posibilidades que ofrece la transformación digital?

J.V.: Uno de los problemas de la inclusión digital reside en el acceso que las personas tienen a la tecnología, pero sobre todo a lo que se llama la alfabetización digital. En Colombia el Gobierno tiene clara la necesidad primaria: tener al país conectado de una manera eficiente. Sin embargo, eso no lo es todo, porque hay generaciones completas que nacieron en un mundo sin tecnología y ésta todavía les genera mucha desconfianza. Para el país el problema de fondo en cuanto a inclusión está en el sector empresarial, pues el 80 % o 90 % de las empresas del país son pequeñas y no todas tienen acceso a la tecnología, ni a los conocimientos que necesitan para hacer un uso adecuado de ella. En resumen, los retos grandes son formar ciudadanos digitales y apoyar a las empresas pequeñas para que se puedan transformar.

CONTACTO: ¿Cómo podría la academia contribuir a cerrar o mitigar esa brecha?

J.V.: Con formación. Esas empresas pequeñas no tienen acceso al conocimiento sofisticado requerido para hacer algunas transformaciones. Si bien es un problema de recursos, cuando hay conocimiento básico es posible que sean las mismas empresas las que diseñen soluciones a medida mucho más económicas. En la Facultad nos ha rondado en la cabeza por mucho tiempo una iniciativa muy interesante: trabajar con los gremios. Contrario a lo que se creería, en este camino, las soluciones individuales no son viables, pero las soluciones transversales para algunos clústeres podrían tener un impacto increíble.

CONTACTO: ¿Cuáles son las desventajas no tan visibles de la transformación digital?

J.V.: Evidentemente, todas las ventajas pueden tener también efectos perversos. Puedo referirme a tres específicos: el primero, la pérdida de intimidad. Me preocupa que las personas aún no tengamos consciencia de que los datos personales no se pueden vender por cualquier cosa. El segundo, que se acentúe una pérdida de capacidades humanas, pues hoy en día ya vemos, por ejemplo, cómo hemos delegado la memoria a herramientas tecnológicas como el celular. Por último, que se dejen decisiones importantes y estratégicas a los algoritmos, pues éstos no tienen una visión clara frente a consideraciones de naturaleza ética o social.

CONTACTO: Así el panorama, ¿a qué futuros antes insospechados podría conducirnos la transformación digital en Colombia?

J.V.: En términos de tecnología y transformación digital el futuro no podría ser más incierto. Pero creo que llegaremos a habitar un mundo en el que la información y los algoritmos nos ayudarán a generar oportunidades. Emprender en el mundo digital es una oportunidad gigante en países como el nuestro, pero es muy pronto para anticipar si lo lograremos y si podremos abordar con éxito las dificultades que nos encontraremos por el camino. Por ahora, veo con optimismo que se haya entendido ese reto desde el Gobierno.