Laboratorio + consumidor, indispensables para innovar

El sociólogo belga Dominique Vinck, experto en innovación, fue uno de los profesores de la Escuela de Verano. Su experiencia le permite proponer una forma de trabajo en la que el ingeniero esté más cerca de la sociedad.

A Dominique Vinck se le ajusta muy bien su trabajo: es ingeniero químico y filósofo y se ha concentrado en la sociología como una forma de investigar en innovación, tema en el que tiene un doctorado de la Ecole des Mines de París. Se dedica a descubrir los vínculos entre la ciencia, la técnica y la sociedad.

Vinck fue uno de los profesores del curso "Diseño de la Innovación", que buscó la preparación de los futuros ingenieros en el entendimiento de las dinámicas de la producción, de circulación y de uso de las innovaciones en la sociedad. El sociólogo está vinculado con Colombia desde 1995, cuando llegó por primera vez a acompañar la reflexión sobre la construcción del Observatorio de las Ciencias y Técnicas. Con Los Andes trabaja desde 2001 en temas de la innovación. Por su antigua relación con esta tierra, ha sido testigo de cómo ha evolucionado el país y dice que uno de los cambios más importantes en ese sentido ha sido Transmilenio.

Además del curso en Los Andes, en esta ocasión también realizó trabajo de campo en veredas de Nariño, en cooperación con una empresa multinacional que produce aparatos para la gestión de la energía eléctrica y que busca identificar necesidades de las poblaciones aisladas o de bajos recursos en países como Colombia, Laos, Madagascar y Camboya, con los cuales también trabaja. En esta entrevista, el experto habla de las diferencias entre inventar e innovar, de los obstáculos que debe superar una innovación, del lenguaje de los investigadores y de sus vínculos con la sociedad.

Cursos e invitados

Veintisiete profesores y conferencistas internacionales de reconocida trayectoria participaron en la Escuela Internacional de Verano de la Facultad de Ingeniería, que concluyó
el 31 de julio pasado. Se dictaron 16 cursos y participaron 324 estudiantes: 179 de maestría, 90 de pregrado, 46 externos (Extensión), 7 de doctorado y 2 de especialización.

Departamento de Ing. Civil y Ambiental
Gestión de la producción en construcción. Eduardo Luis Isatto, Universidad Federal Rio Grande de Sul (Brasil), doctor en Ingeniería en el área de Construcción.
Gestión de proyectos de la construcción sostenible. Daniel Castro, Georgia Institute of Technology (EE.UU), doctor en Administración y en Ingeniería de la Construcción.
Método de elementos finitos para análisis no lineal. Victor Calo, King Abdullah University of Science and Technology (Arabia Saudita), doctor en Ingeniería Civil.
Inelasticidad computacional. Pedro Arduino, University of Washington (EE.UU.), doctor en Ingeniería Civil – Geomecánica.
Planeación integral del transporte. Daniel Paez, University of Melbourne (Australia), doctor en Ingeniería.

Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica
Cambios y retos en la provisión de servicios de telecomunicaciones. Fernando Beltrán, Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), doctor en Investigación de Operaciones.

Departamento de Ingeniería Industrial
Gestión y control de líneas de producción. Cristóbal Miralles Insa, Universidad Politécnica de Valencia (España), doctor en Ingeniería Industrial.
Manejo de conflictos: Perspectivas orientales y occidentales. Donald Nathan Levine, University of Chicago (EE.UU.), doctor en Sociología. Kei Izawa, secretario general
de la International Aikido Federation (6o Dan).
Simplemente complejidad. Neil Johnson PhD, Universidad de Miami (EE.UU.). Juan Alejandro Valdivia, Universidad de Chile (Chile), doctor en Física. Eric Goles Chacc, Universidad de Grenoble (Francia), doctor en Ingeniería de Sistemas y Computación y en Estado en Matemáticas. James Alexander Glazier, Universidad de Indiana (EE.UU.), doctor en Física.
Diseño de la innovación. Ulrik Jorgensen, Universidad de Dinamarca (Dinamarca), doctor en Ingeniería. Dominique Vinck, doctor en Socioeconomía de la Innovación.

Departamento de Ingeniería Mecánica
Polymers for Sustainable Development. Mario Mallinconico, director del Centro en la línea de Síntesis de Polímeros y Planeación de Sistemas Poliméricos del Instituto

¿Qué es la innovación?

Es el paso de una invención al uso de la invención. No es el hecho de desarrollar algo nuevo. El proceso completo de desarrollar una idea y hacer un prototipo para demostrar que funciona es una invención. Para que sea una innovación es necesario que alguien la adopte y la utilice. El economista Schumpeter decía que el momento de la innovación es el momento de la primera transacción comercial, pero en sociología tenemos una definición más abierta porque no todas las innovaciones pasan por el mercado. Se da el caso, por ejemplo, cuando un médico desarrolla una nueva estrategia terapéutica que otros médicos adoptan. La innovación no siempre es tangible: puede ser el modo de empleo de una máquina, los procedimientos, el modo de organización, los procesos de seguridad. Rara vez una innovación es solamente un artefacto.

¿Es decir que la clave en la innovación es que tenga uso?

Sí. El éxito de la innovación es cuando se adopta: el usuario juega un papel central. Si ellos dicen que no les interesa, una invención puede ser genial pero no es una innovación.

¿Desde ese punto de vista es más difícil ser un innovador que ser un inventor? ¿Qué necesita el innovador?

Sí. El innovador debe conocer, imaginar al usuario, tener una idea de lo que necesita. Cuando desarrolla una máquina, el mecánico está pensando también en el usuario. El problema es que cuando hablamos de innovación hablamos de cosas nuevas, y los consumidores todavía no existen.

¿Y cómo se resuelve ese problema?

Ese es un dilema. Hay que identificar situaciones bastante similares para observar a la gente y ver si el conocimiento que tenemos con el uso de un tipo de proyecto se puede pasar al uso de algo nuevo.

¿Sí hay cosas nuevas que inventar? ¿No está todo ya inventado?

Claro, hay mucho que inventar. Pero el 90% de los inventos nunca pasan a innovación. Los ingenieros inventan muchas cosas que no salen al mercado, porque no les interesan a los industriales o pueden interesarles pero el costo es muy alto.

¿Y eso es una falla del ingeniero?

En parte sí, porque si él piensa que si hace un trabajo de ingeniería que es de buena calidad, si el resultado es bueno, cree que los usuarios lo adoptarán. Pero a veces los consumidores tienen otra idea porque viven situaciones diferentes, tienen limitaciones, objetivos diferentes y dicen: “Sí, es una buena idea pero no me conviene y no la voy a adoptar”.

¿Qué caracteriza al innovador?

No es tan simple decirlo. El problema de los ingenieros es que se vinculan muy fuertemente con la idea que están desarrollando, creen demasiado en ella —y les toca hacerlo porque si no defienden su idea no van a lograrlo—. Pero a veces se cierran y no escuchan algunas críticas de los usuarios, por ejemplo, que son definitivas para el éxito de lo que están desarrollando. Al final puede ser un buen invento que nadie quiere. Muchas personas hablan de la resistencia al cambio o a la innovación, como si la gente no estuviera abierta a adoptar una novedad. El problema, en la mayoría de los casos, no es que la gente no la acepte, sino que hay algo en la novedad que no conviene, que no da seguridad a la gente, que no parece interesante; o bien porque le toca pagar mucho y no tiene los recursos o porque hay que hacer un aprendizaje que se demora mucho, o prefieren esperar y observar a los demás.

¿El ingeniero debería tener una formación que lo vinculara más con la gente?

El ingeniero debe desarrollar una competencia con conceptos y métodos para entender y aprender a escuchar a la gente —los estudios de mercado no son tan confiables cuando son sobre algo nuevo—, entrevistarla, observar las situaciones; a veces nosotros pasamos varios meses en investigación de campo para entender a la gente. Estuvimos en un hospital para introducir un programa de prescripción médica y mientras los sociólogos pasamos meses con las enfermeras los informáticos pasaron un par de horas. Y era un conflicto entre los informáticos y las enfermeras porque hablan lenguajes muy diferentes: no se escuchaban, no se entendían y nadie hacía el esfuerzo de hablar de tal forma que los otros pudieran entender.

¿Entonces es más importante la comunicación para que el invento funcione como innovación?

Sí, pero en el sentido de hablar y escuchar; es muy importante escuchar. El ingeniero debe ser capaz de entender y describir las condiciones de trabajo de una empresa para que pueda desarrollar una máquina o un nuevo proceso; incluso ponerse a trabajar con los obreros para vivir esas condiciones.

¿Quiere decir que el innovador lo que hace es resolver problemas de la gente?

Estamos haciendo una investigación para una empresa que produce dispositivos relacionados con la energía eléctrica, interruptores, reguladores, etc., una empresa grande muy eficiente, acostumbrada a trabajar con clientes industriales, redes eléctricas y los habitantes de las casas y arquitectos. Pero ahora quieren acercarse a los más pobres del planeta.
Y no tienen ni idea de las condiciones de la gente: piensan, por ejemplo, que el mayor problema es la falta de recursos e imaginan soluciones técnicas para las personas que tienen
poco dinero. Hemos hecho investigación de campo en Madagascar, Laos, Camboya y Colombia, y hemos encontrado que en algunas situaciones sí faltan recursos, pero también que no hay necesidades. Y para los ingenieros eléctricos con los cuales trabajamos eso es una revolución intelectual: no es comprensible que no tengan necesidades.

¿Eso implica que el invento no debe salir del laboratorio para la gente sino de la gente para el laboratorio?

Se necesitan los dos componentes. Porque si solamente se trata de escuchar a la gente, no hay desarrollo de conceptos técnicos, desarrollo de nuevos conocimientos científicos, no se pueden resolver los problemas. El problema es cómo conectar esos dos aspectos. Nosotros les pasamos a los ingenieros eléctricos el material que recolectamos y les pedimos que lo codifiquen como si fueran sociólogos y ellos descubren el material, se confrontan con la realidad.

¿Desde la empresa privada hay una búsqueda de la innovación? ¿Durante estos años de visitasa Colombia ha visto transformación?

En Colombia no ha habido un gran progreso en ese sentido. Ha sido mayor en el área de la ciencia, con Colciencias; en algunas de las universidades hay mucha más investigación, como en Los Andes, la Nacional, la UIS. Pero casi no hay doctores y menos del 2% de ellos son empleados en las empresas y trabajan en cargos administrativos. Mientras tanto, en Estados Unidos el 70% de doctores están empleados en las empresas. Para Colciencias y para las universidades es claro que hay que desarrollar conexiones con el sector empresarial y que estas realicen actividades de investigación con la academia para ser capaces de generar innovación, pues ellos están más cerca del mercado. En Francia hay un convenio para que estudiantes que van a realizar un doctorado lo hagan en una empresa, con un salario como el de los demás empleados y con un tiempo especial para investigar y quedarse también en el laboratorio. Es muy eficiente en términos de cooperación y de transferencia de conocimiento. Este concepto pasa por los textos, por los artefactos, pero sobre
todo pasa a través de la gente y hay mucho conocimiento que es tácito. Eso quiere decir que se deriva de la interacción entre las personas.

Última actualización el Miércoles, 31 Julio 2013 14:43